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Alimentación para las enfermedades del hígado

19 de febrero de 2021

En este artículo hablaremos sobre la alimentación para las enfermedades del hígado. El hígado tiene una función importante en el metabolismo de los nutrientes. Interviene en el metabolismo de glúcidos, lípidos y proteínas y en el almacenamiento de glucógeno y vitamina A. También interviene en la activación de las vitaminas K y D y en la biotransformación de fármacos y tóxicos.

Hepatopatías relacionadas con la alimentación

La malnutrición puede provocar enfermedades del hígado como el kwashiorkor, debido a la carencia de proteínas. Produce esteatosis debido a la acumulación de triglicéridos.

La causa más frecuente de alteración del hígado es la ingesta de alcohol y el aporte calórico excesivo, que provoca la acumulación de grasa en el hígado. El hígado graso puede ocasionar hepatopatía crónica. El exceso de vitamina A, niacina y una elevada ingesta de hierro, también pueden provocar enfermedad hepática. Por otro lado, el consumo de algunas setas puede provocar toxicidad hepática.

Alteración nutricional debida a hepatopatía

Las enfermedades del hígado pueden provocar malnutrición calórico-proteica debido a varios motivos:

Por ingesta inadecuada:

  • calorías vacías (alcohol)
  • anorexia
  • alteraciones del gusto

Por malabsorción:

  • Hipertensión portal
  • Uso de fármacos como la colestiramina
  • Disminución de la síntesis de ácidos biliares

Aumento de las necesidades energéticas:

  • Alteración de la fosforilación oxidativa
  • Aumento del tono simpático
  • Oxidación del etanol
  • Mayor uso de ATP

Otros

  • Alteración del metabolismo de los hidratos de carbono, lípidos y proteínas.
  • Menor síntesis de proteína

Alimentación en pacientes con hepatitis aguda

Es importante que no se beba alcohol durante los primeros seis meses después de la hepatitis aguda. Se debe seguir una dieta de unas 2000-3000 kcal/día con las proporciones normales de nutrientes. Si el paciente presenta náuseas y vómitos, es recomendable que realice comidas de poca cantidad y más frecuentes.

Alimentación en pacientes con hepatitis crónica

El 50% del aporte calórico debe ser de hidratos de carbono, el 15-20% proteínas y menos del 35% lípidos, mejor en forma de aceites vegetales y pescado.

Si el paciente tiene esteatorrea, vigilar el aporte de ácidos grasos esenciales y aportar triglicéridos de cadena media.

La dieta será normoproteica o hiperproteica. Se aconsejan los preparados multivitamínicos y minerales debido a las carencias que pueden surgir, evitando los preparados de hierro o cobre.

Tratamiento de las complicaciones asociadas

Encefalopatía hepática

La encefalopatía hepática se debe a un aumento de la síntesis de amoníaco en el intestino. El amoníaco procede de la acción de las bacterias en el colon y de la aminación de la glutamina en el intestino delgado.

El amoniaco es absorbido por difusión pasiva y sufre una extracción en su primer paso por el hígado. Si hay insuficiencia hepática aumentan los niveles de amoníaco en sangre y su exposición a nivel cerebral.

La dietoterapia pretende interferir en la formación del amoníaco. Será necesario disminuir la ingesta de proteínas pero no por debajo de 40 g/día.

Las proteínas vegetales y las de los lácteos producen menos encefalopatía que las proteínas cárnicas y del pescado.

Ascitis

Si el paciente presenta ascitis, hay que disminuir el aporte de sal (sodio). Como máximo se puede tomar 80 mEq de sodio al día.

Si además hay hiponatremia dilucional, será necesaria la restricción de líquidos a un litro diario.

Colestasis

La colestasis provoca una disminución en la absorción de las grasas y de las vitaminas liposolubles (A, D, K, E). Pueden ser necesarios suplementos.

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