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Aneurisma cerebral: clínica, causas y tratamiento

31 de marzo de 2022

En el aneurisma cerebral, una debilidad en la pared de una arteria encefálica causa que la arteria se dilate o congestione. La forma más frecuente es el aneurisma sacular o en baya.

Los aneurismas cerebrales suelen surgir en la unión arterial en el círculo de Willis, la anastomosis circular formada por las principales arterias encefálicas de la base del encéfalo.

Muchas veces los aneurismas cerebrales se rompen y provocan hemorragias subaracnoideas.

La incidencia de aneurisma cerebral es más alta en mujeres que en hombres, entre los 50 y 60 años pero puede producirse a cualquier edad y en cualquier sexo.

Las principales complicaciones del aneurisma cerebral son la muerte secundaria a la presión intracraneal alta, herniación cerebral, hemorragia y vasoespasmo.

Causas del aneurisma cerebral

  • Defecto congénito
  • Proceso degenerativo
  • Combinación de un defecto congénito y un proceso degnerativo
  • Traumatismo

La rotura del aneurisma cerebral causa una hemorragia subaracnoidea, en la cual la sangre se derrama hacia el espacio ocupado por el líquido cefalorraquídeo. En ocasiones la sangre también se derrama hacia el tejido encefálico.

Clínica del aneurisma cerebral

En ocasiones el paciente puede presentar signos y síntomas debido a la sangre presente al espacio subaracnoideo. Los síntomas más frecuentes son:

  • cefalea
  • náuseas
  • rigidez de nuca
  • rigidez en el dorso y las piernas

Por lo general, la rotura de un aneurisma se produce de forma abrupta causando dolor de cabeza súbito e intenso por el aumento de la presión intracraneal y náuseas y vómitos en proyectil.

A veces se altera el nivel de consciencia, provocando un coma e irritación meníngea debido a hemorragia en las meninges que provoca rigidez de nuca, lumbalgia, fiebre, inquietud, irritabilidad, convulsiones, fotofobia y visión borrosa.

También puede provocar hemiparesia, defectos hemisensoriales y disfagia así como diplopia, pupilas dilatadas e incapacidad para mover el ojo debido a la compresión del nervio oculomotor.

Clasificación de la rotura de un aneurisma cerebral

  • Grado I, hemorragia mínima: el paciente está alerta, sin déficits neurológicos, puede tener un ligero dolor de cabeza y rigidez de nuca.
  • Grado II, hemorragia leve: el paciente está alerta, con dolor de cabeza leve o intenso y rigidez de nuca. Puede presentar parálisis del nervio craneal III.
  • Grado III, hemorragia moderada: paciente con confusión o somnoliento, rigidez de nuca y déficit focal leve.
  • Grado IV hemorragia intensa: el paciente está estuporoso, con rigidez en la nuca y con hemiparesia.
  • Grado V moribundo: si la rotura no es letal, el paciente está en coma profundo o con descerebración.

Tratamiento

El tratamiento de urgencia inicia con oxigentación y ventilación y reparación del aneurisma. La reparación quirúrgica suele incluir el recorte, ligadura o envoltura del cuello del aneurisma con músculo o la embolización.

En algunos casos el paciente puede recibir tratamiento conservador si la corrección quirúrgica supone demasiado riesgo cuando el paciente es anciano, tiene una cardiopatía o otra enfermedad grave o si el aneurisma está en una localización peligrosa.

Tratamiento conservador

  • Reposo en cama con la cabecera plana o a menos de 30º.
  • Evitar el café y el ácido acetilsalicílico.
  • Administración de analgésicos
  • Administración de antihipertensivos
  • Administración de corticoesteroides
  • Administración de vasoconstrictor
  • Administración de nimodipino para reducir el vasoespasmo

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