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Anticoagulantes de los tubos de laboratorio

27 de enero de 2021

Es necesario diferenciar los anticoagulantes de los tubos de laboratorio porque cada prueba necesitará uno diferente.

Ácido etilendiaminotetraacético (EDTA) (tubo lila)

El EDTA y el citrato sódico eliminan el calcio, necesario para la coagulación. El calcio precipita como oxalato o se aglutina en una forma no ionizada. La heparina se une a la antitrombina, inhibiendo la interacción de diversos factores de coagulación.

Los tubos de laboratorio EDTA se utilizan para los recuentos sanguíneos; el citrato sódico para las pruebas de coagulación y para velocidad de sedimentación globular.

Un exceso de EDTA afecta a los hematíes y a los leucocitos. El EDTA superior a 2 mg/ml de sangre puede reducir el hematocrito y aumentar la concentración de hemoglobina corpuscular media.  Un exceso de EDTA también afecta a las plaquetas, desintegrándolas, lo que provoca un recuento plaquetario elevado.

Para evitarlo, es necesario asegurarse de que la cantidad de sangre añadida sea la correcta y lograr que el anticoagulante se mezcle completamente con la muestra de sangre moviendo suavemente el tubo de muestra.

Citrato trisódico (tubo azul)

En las pruebas de coagulación se añaden nueve volúmenes de sangre a un volumen de una solución de citrato sódico. Esta proporción es necesaria porque los cambios osmóticos y los cambios en la concentración del ion calcio libre afectan al resultado de las pruebas de coagulación.

Heparina (tubo rojo)

Las sales de litio o de sodio de la heparina a una concentración de 10-20 UI/ml de sangre son un anticoagulante utilizado en las pruebas de bioquímica, las determinaciones de urgencia y las gasometrías.

La heparina no es útil para recuentos sanguíneos ni extensiones, ya que puede formar agregados plaquetarios y de leucocitos.

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