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Seremos enfermeros

Atención y vigilancia: trastornos de la consciencia

29 de junio de 2021

La condición básica para que actúe la atención es la alerta regulada por el sistema reticular activador ascendente que, a través de sus relaciones con los núcleos intralaminares del tálamo, ejerce una influencia excitadora en el encéfalo y corteza cerebral.

La reacción de alerta se sitúa en la base de los procesos de atención que permiten al organismo iniciar una reacción de orientación frente a los estímulos que recibe. En esta reacción intervienen la amígdala, el hipocampo y el lóbulo frontal.

Trastornos de la consciencia:

Confusión mental

La confusión mental incluye un trastorno de la vigilancia que no permite a la persona mantener una alerta de la atención y que se acompaña de un trastorno del pensamiento, una desorientación espaciotemporal, una alteración de la memoria y un déficit de todas las funciones especializadas y a veces, un delirio onírico.

Las confusiones revelan afecciones cerebrales difusas como las que en ocasiones representan la esencia de una patología focal (temporal derecha). No obstante, es dificil investigar un síndrome neuropsicológico y afirmar cuándo se asocia a confusión. A veces es posible detectar, por ejemplo, una afasia asociada a una confusión (como en el caso de un tumor temporal izquierdo con hipertensión intracraneal).

Coma

El coma es indicativo de falta de activación de la corteza cerebral y puede relacionarse con una depresión lesional o metabólica del funcionamiento de los hemisferios cerebrales o de la sustancia reticulada activadora.

La persona comatosa presenta una reducción o abolición de las respuestas verbales y motoras observables ante los estímulos del mundo exterior. La persona tiene los ojos cerrados y al abrírselos puede tener desviaciones variadas de los globos oculares o tenerlos en una posición media y realizar movimientos erráticos, lentos e irregulares.

El coma debe diferenciarse de otros estadios que alteran las capacidades de las personas de responder a los estímulos:

Hipersomnia

La hipersomnia es un trastorno del sueño. Se distingue del coma por su reversibilidad transitoria ante los estímulos y porque el electroencefalograma muestra un registro de sueño.

Mutismo acinético

Estado de inmovilidad silenciosa en el curso del cual la aparente vigilia contrasta con el mutismo y la movilidad nula. Aunque los movimientos de la mirada se conservan, apenas es posible comunicarse.

El mutismo acinético puede observarse durante lesiones bilaterales que afectan en especial la circunvolución cingular, los núcleos grises y el tálamo.  La extensión de las lesiones en la región subtalámica asocia al mutismo acinético una hipersomnia que durante su reversibilidad transitoria bajo el efecto de los estímulos pone al descubierto el estado de no respuesta motora y verbal.

Síndrome de cautiverio o síndrome de desaferenciación

Está relacionado con lesiones de las vías motoras que discurren desde la corteza cerebral hasta el bulbo y la médula espinal. Estas lesiones paralizan la actividad gestual y los músculos efectores motores de la verbalización, pero respetan la vigilancia.

Las lesiones afectan al tronco encefálico a la altura de la protuberancia y mantienen intacta la sustancia reticulada.

Catatonia

Estado de estupor particular por conductas de rechazo (negativismo que se expresa con mutismo y negativa a ingerir alimentos), inhibición motora con catalepsia (perseveración de actitudes fijadas en el enfermo) e incluso rigidez muscular.

El catatónico también puede manifestar una sugestividad con ecomimia, ecopraxia, ecolalia y fenómenos calificados de obediencia automática. Puede presentarse con estereotipias verbales o motoras, muecas, aunque también pueden aparecer impulsos verbales y gestuales e incluso crisis de agitación.

A este cuadro pueden añadirse trastornos neurovegetativos: labilidad tensional, taquicardia o bradicardia, sudores y acrocianoisis.

Melancolía estuporosa

Es una forma de depresión con un comportamiento de inhibición especialmente acusada.

Arreactividad psicógena o seudocoma histérico

La arreactividad psicógena adopta el aspecto de un coma en el curso del cual
los párpados cerrados a menudo presentan un «temblor vibratorio», con
cierta resistencia a su apertura pasiva, en el que el examinador puede
constatar la ausencia de movimientos de errancia de los globos oculares y la
persistencia de un reflejo de parpadeo ante la amenaza.

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