Saltar al contenido
Seremos enfermeros

Cantidades diarias recomendadas de vitaminas

18 de octubre de 2021

Es importante conocer las cantidades diarias recomendadas de vitaminas para prevenir enfermedades debidas al déficit o exceso de las mismas.

Vitaminas liposolubles

Vitamina A

Los requerimientos nutricionales de vitamina A o retinol se garantiza con la ingesta de retinoides y carotenoides. Los primeros se encuentran en alimentos de origen animal y los segundos en alimentos de origen vegetal.

Es esencial mantener un nivel plasmático de retinol por encima de 20 μg para prevenir la deficiencia de vitamina A. La toxicidad aparece cuando hay una ingesta diaria constante superior a 15000 μg de retinol en el adulto y 6000 μg de retinol en el lactante y niño pequeño.

Las grasas, proteínas y vitamina E de la dieta favorecen la absorción y utilización de la vitamina A, y las grasas peroxidadas y otras oxidantes de la dieta las disminuyen. Las deficiencias de hierro, cinc y proteínas también disminuyen la actividad vitamínica A.

Vitamina D

La síntesis de vitamina D está catalizada por la exposición de la piel a la luz solar. Los requerimientos de vitamina D suelen satisfacerse solo con la exposición solar y por el consumo de pequeñas cantidades de alimentos.

Los requerimientos de vitamina D pueden modificarse por la edad y situaciones como el embarazo y la lactancia. En el embarazo, las necesidades de vitamina D podrían estar aumentadas, debido al depósito de calcio que realiza el feto durante su crecimiento.

Las recomendaciones para población adulta son 600 UI y a partir de los 70 años, 800 UI al día.

Vitamina E

Las necesidades de vitamina E aumentan cuando el consumo dietético de AGPI es superior. Las necesidades de vitamina E aumentan hasta la edad adulta según el peso corporal.

Vitamina K

El aporte necesario de vitamina K se obtiene a partir de los alimentos y la síntesis realizada por la flora intestinal. El principal criterio para establecer el nivel de ingesta recomendado es el mantenimiento de las concentraciones plasmáticas de protrombina dentro de los límites normales, ya que la vitamina K es esencial para la síntesis de factores que intervienen en la coagulación sanguínea.

En los primeros días de vida hay un déficit de factores de coagulación cuya síntesis depende de la vitamina K, que expone al recién nacido a un riesgo de padecer enfermedad hemorrágica del recién nacido. Por ello, se recomienda la administración de un suplemento de vitamina K después del parto.

Las recomendaciones en adultos son 1μg/kg de peso corporal.

Vitaminas hidrosolubles

Vitamina C

La cantidad recomendada de vitamina C se sitúa entre la cantidad necesaria para prevenir el escorbuto (10 mg/día en adultos) y la cantidad que provoca su pérdida por la orina (200 mg/día).

En la gestación y la lactancia, los requerimientos de vitamina C aumentan.

Vitamina B1 o Tiamina

Para determinar las recomendaciones de tiamina se tienen en cuenta la cantidad por debajo de la cual aparecen signos y síntomas de deficiencia, así como la diferente excreción urinaria según el nivel de ingesta.

Las recomendaciones también se asocian con la ingesta de energía, ya que la vitamina B1 está vinculada al metabolismo de los hidratos de carbono.

Durante el embarazo los requerimientos de tiamina están aumentados debido al crecimiento de los tejidos maternos y fetales y durante la lactancia, por el aumento de las necesidades energéticas.

Vitamina B2 o Riboflavina

La determinación de las necesidades de riboflavina en adultos se basa en la cantidad de ingesta por debajo de la cual aparecen signos de deficiencia (0.5-0.6 mg/día) y la diferente utilización energética entre hombres y mujeres.

Se han observado necesidades aumentadas en personas que realizan mucha actividad física. En el embarazo y la lactancia, el aumento de las necesidades es debido al aumento de la ingesta energética requerida durante estos periodos.

Vitamina B6 o piridoxina

Para establecer las cantidades necesarias de B6 se tienen en cuenta que la biodisponibilidad de la vitamina B6 de los alimentos es de alrededor del 75% y que las necesidades son mayores en personas que consuman muchas proteínas.

Durante el embarazo es necesario un aumento, ya que se ha observado una disminución de los niveles corporales de esta vitamina.

Niacina

Las necesidades diarias de niacina suelen quedar cubiertas con la dieta y su síntesis endógena a partir del triptófano dietético.

Al calcular las necesidades medias de niacina, debe tenerse en cuenta que estas deben sobrepasar la cantidad requerida para prevenir la pelagra (alrededor de 11 EN/día para una dieta de 2.500 kcal/día). El embarazo y la lactancia aumentan los requerimientos debido al aumento del consumo energético

Vitamina B12 o cobalamina

La vitamina B12 procedente de la dieta requiere unirse a una proteína producida por el estómago (el factor intrínseco) para poder ser absorbida en el intestino.

Los objetivos de las recomendaciones de vitamina B12 se basan en garantizar un nivel sérico normal para evitar la anemia perniciosa.

En mujeres embarazadas o en lactancia se recomienda un aporte adicional de 0.2 o 1 μg/día.

Los niños alimentados con lactancia materna cuyas madres son vegetarianas estrictas pueden empezar a manifestar signos clínicos de deficiencia hacia los 4 meses de edad debido al bajo contenido de vitamina B12 de su leche. En los mayores de 50 años, se estima que del 10 al 30% presenta atrofia gástrica, limitando la biodisponibilidad y aumentando el riesgo de malabsorción de la vitamina.

Ácido fólico

La biodisponibilidad del ácido fólico depende de su procedencia: en los suplementos farmacológicos es del 100%; en los alimentos fortificados, del 85%, y en los alimentos, del 50%. Así, para estimar el folato dietético se utilizan los equivalentes de folato dietético (EFD): 1 µg de EFD = 1 µg de folato de los alimentos = 0,5 µg de ácido fólico (en suplemento o en alimentos fortificados) tomados con el estómago vacío = 0,6 µg de ácido fólico tomados con la comida.

Las recomendaciones de ácido fólico se establecen a partir de la valoración de la cantidad ingerida que mantiene unos niveles sanguíneos normales. En el embarazo y la lactancia, las necesidades son más elevadas para poder mantener las reservas maternas y garantizar el rápido crecimiento de los tejidos durante el embarazo.

La suplementación con ácido fólico en el período antes del embarazo disminuye el riesgo de padecer defectos congénitos del tubo neural en el feto. Por esta razón, se recomienda que toda mujer en edad fértil añada a su dieta 400 µg/día de ácido fólico en forma de alimentos fortificados o de suplementos para alcanzar la recomendación de 600 µg/día.
En período de lactancia, se recomienda que las ingestas alcancen 500 µg/día.
En población adulta, aunque con dosis elevadas en forma de suplemento farmacológico no se ha observado toxicidad, pueden darse reacciones adversas en determinadas situaciones como el posible enmascaramiento de déficit de vitamina B12 que produce anemia perniciosa.

Cursos online recomendados

*Tienes un 10% de descuento en todos los cursos.

Artículos relacionados

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.