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Crisis hipertensiva: causas, tipos y tratamiento

17 de noviembre de 2021

Una crisis hipertensiva es una situación en la que la hipertensión arterial supone una amenaza vital o una amenaza para la función de los órganos vitales. Estamos hablando de sistólicas superiores a 210 mmHg y diastólicas superiores a 120 mmHg. La crisis hipertensiva se divide entre urgencia hipertensiva y emergencia hipertensiva.

Factores de riesgo de la crisis hipertensiva

  • HTA secundaria
  • Períodos pre y postoperatorio
  • Traumatismo craneoencefálico
  • Tensión emocional aguda
  • Ingesta de precursores de las catecolaminas en pacientes tratados con IMAO.
  • Quemaduras graves
  • Uso de anticonceptivos orales, antidepresivos tricíclicos, anfetaminas, atropina, anorexígenos, corticoesteroides, ergotamínicos, AINE.
  • Abstinencia alcohólica
  • Efecto rebote tras la supresión de algunos antihipertensivos tipo simpaticolíticos de acción central y bloqueadores beta.

Urgencia hipertensiva

Una urgencia hipertensiva consiste en elevaciones agudas de tensión arterial que no provocan afectación en los órganos diana. Normalmente los pacientes son asintomáticos o presentan síntomas inespecíficos como cefalea, epistaxis y mareo.

El tratamiento consiste en disminuir la tensión arterial media en un 20-25% durante las primeras 24-48 horas o disminuir la tensión arterial diastólica a valores inferiores de 120 mmHg. Esta disminución debe ser gradual para no provocar isquemia orgánica cardíaca o cerebral.

Se recomienda reposo en decúbito supino y ante la presencia de ansiedad valorar la administración de un ansiolítico.

Si el paciente no estaba recibiendo aún tratamiento antihipertensivo es recomendable Captopril de 25 mg. Si no es suficiente, se puede repetir la dosis dos o tres veces en intervalos de 30 minutos hasta llegar a un máximo de 100 mg.

Si no hay respuesta, será necesario valorar otros fármacos antihipertensivos y si en tres horas no se ha reducido la tensión arterial, será necesario también administrar furosemida EV y derivar a urgencias.

Si se ha logrado disminuir la tensión arterial, el paciente deberá seguir un control ambulatorio para valorar el tratamiento antihipertensivo idóneo.

Emergencia hipertensiva

Consiste en una elevación aguda y mantenida de la tensión arterial que se acompaña de alteraciones en los órganos diana con compromiso vital.

Hipertensión maligna

Elevación aguda y rápidamente progresiva de la tensión arterial asociada a afectación del fondo del ojo en forma de retinopatía hipertensiva de grado III o grado IV de Keith-Wagener, junto a lesión arteriolar difusa aguda.

Cursa con cefalea y alteraciones visuales pero en algunos casos pueden no aparecer síntomas.

En algunos casos pueden producirse lesiones isquémicas en diferentes órganos como corazón, cerebro, intestino, riñón y páncreas y anemia hemolítica microangiopática.

Encefalopatía hipertensiva

Se caracteriza por un aumento brusco en menos de 24 horas y sostenido de la tensión arterial que puede provocar afectación neurológica.

Cursa con cefalea intensa, náuseas y vómitos y alteraciones visuales. Si no se trata puede conducir hacia convulsiones, coma y muerte.

Ictus isquémico

La tensión arterial suele elevarse en la fase aguda del ictus y suele descender después de 90 minutos después del inicio de los síntomas.

Hemorragia intracraneal

La perfusión cerebral depende de la presión intracraneal y de la tensión arterial media así que en casos de aumento de la PIC, aumenta también la PAM para mantener una presión de perfusión adecuada.

Insuficiencia renal aguda

La insuficiencia renal aguda puede ser una causa o una consecuencia de la hipertensión grave.

Síndrome coronario agudo

La isquemia coronaria puede relacionarse con una emergencia hipertensiva debido al estrés que supone el dolor precordial.

Edema agudo de pulmón

Las emergencias hipertensivas pueden acompañarse de insuficiencia ventricular izquierda con edema agudo de pulmón secundario.

Preeclampsia

Consiste en la elevación de la tensión arterial y aparición de proteinúria a partir de la semana 20 de gestación.

Exceso de catecolaminas

Puede verse en pacientes con feocromocitoma, consumidores de cocaína y anfetaminas o por interacción farmacológica grave.

Tratamiento de la emergencia hipertensiva

El objetivo principal es disminuir la PAM en un 20-25% o reducir la diastólica a 100-110 en menos de una hora.

Medidas generales:

  • Monitorización de la tensión arterial
  • Canalizar vía venosa periférica
  • Mantener vía aérea permeable
  • Oxigenoterapia
  • Electrocardiograma y monitorización ECG
  • Valoración del nivel de consciencia
  • Control de diuresis horaria con sondaje vesical
  • Exploración física: fondo de ojo, cardiovascular, abdominal, pulmonar, neurológica, ocular, tiroides, piel, palpación de pulsos, peso, IMC, perímetro abdominal.
  • Análisis: hemograma, bioquímica, orina, gasometría arterial, Rx torax, TAC craneal (si sospecha de ictus), ecocardiograma (si sospecha de disfunción cardíaca).

Según la causa, se administraran diferentes tratamientos, los más frecuentes:

  • Nitroprusiato sódico
  • Labetalol
  • Nitroglicerina
  • Beta-bloqueante
  • Morfina
  • Furosemida
  • IECA
  • Nicardipino
  • Hidralazina
  • Fentolamina
  • Urapidilo

Todos estos fármacos se elegirán según la causa de la crisis hipertensiva.

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