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Determinación del equilibrio ácido-base fetal

7 de mayo de 2021

La determinación del equilibrio ácido-base fetal es el único método capaz de valorar objetivamente el grado de acidosis fetal. Se realiza mediante el análisis de una muestra de sangre obtenida de la calota fetal.

Para la obtención de la muestra sanguínea de cuero cabelludo fetal es necesaria la utilización de un amnioscopio con el extremo menor del cono adaptado a la dilatación que presenta la gestante en ese momento y con un extremo mayor del cono más amplio para la manipulación del instrumental en su interior.

Es necesario también utilizar una pinza portatorundas y torundas para la limpieza y desinfección de la zona de punción. La incisión sobre la cabeza fetal se realizará con una lanceta especial, que una vez montada, tan sólo presente unos 2 mm de borde cortante, para limitar la profundidad de la herida a ocasionar.

Se necesitará también una fuente de luz a través del amnioscopio, para la visualización durante la realización de la técnica.

La sangre se recoge en tubos capilares, aprovechando esta capilaridad para recoger la gota de sangre. Si se usan tubos de plástico, es aconsejable estudiar solo pH, pues el plástico es permeable a los gases y se podrían alterar los resultados de PCO2. Estos tubos también tienen el inconveniente que la sangre puede coagular en su interior.

Las causas de error que se pueden producir en la determinación del equilibrio ácido básico son de diversa índole: presencia de caput sucedaneum en la presentación fetal, fiebre materna, mezcla de la muestra con aire y contaminación de la muestra capilar con fluidos como meconio, secreciones vaginales y líquido amniótico.

Entre las complicaciones fetales que encontramos ante la realización de esta técnica, la más importante es la hemorragia. Después de recoger la muestra, se debe hacer hemostasia con una torunda durante 5-10 minutos. Lo habitual es que cese el sangrado y no llegue a instaurarse una hemorragia tras una hemostasia correcta.

Si la situación lo requiere, puede aplicarse algún hemostático de acción local durante la hemostasia, como el ácido épsilon-aminocaproico. Solo en caso de una coagulopatía fetal se plantearía un accidente hemorrágico grave.

También existe riesgo de infección de la zona de incisión, pero es muy bajo si se realiza la técnica con las medidas de asepsia correctas.

La realización de esta técnica está contraindicada cuando existe un diagnóstico de sospecha o certeza de coagulopatía fetal y en gestantes seropositivas para infecciones de transmisión vertical.

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