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Seremos enfermeros

Estructura del sacro

29 de junio de 2021

En este artículo estudiaremos la anatomía y estructura del sacro, hueso humano formado por la unión de las cinco vértebras sacras (S1-S5).

Las vértebras sacras comienzan a fusionarse entre los 16 y 18 años y habitualmente el proceso se completa alrededor de los 30 años.

Se localiza en la región posterior de la cavidad pélvica y medial a los huesos de la cadera, el sacro brinda sólidas bases a la cintura pelviana.

El sacro femenino es más corto, más ancho y más curvo entre S2 y S3. La concavidad anterior del sacro se enfrenta con la cavidad pelviana. Es suave y presenta cuatro líneas transversales que marcan la fusión de los cuerpos de las vértebras sacras.

En los extremos de estas líneas, hay cuatro pares de forámenes sacros anteriores. La porción lateral del área superior del sacro presenta una superficie suave llamada ala sacra, formada por las apófisis transversas de la primera vértebra sacra.

La superficie posterior del sacro, convexa, presenta una cresta sacra mediana, formada por la fusión de las apófisis espinosas de las vértebras sacras superiores; crestas sacras laterales, formadas por la fusión de las apófisis de las vértebras sacras y cuatro pares de forámenes sacros anteriores para permitir el paso de nervios y vasos sanguíneos.

El conducto sacro es continuación de la cavidad vertebral. La lámina de la quina vértebra sacra no se fusiona, por lo que deja un punto de entrada inferior al conducto vertebral llamado hiato sacro.

A cada lado del hiato sacro se encuentra una asta sacra, apófisis articular inferior de la quina vértebra sacra. Se conectan con el coxis mediante ligamentos. La porción inferior y angosta del sacro se conoce como vértice. La parte superior y ancha del sacro se llama base.

El borde de la base proyectado hacia adelante y llamado promontorio sacro es uno de los puntos que se emplean para medir la pelvis. Sobre ambas superficies laterales, el sacro presenta una gran superficie auricular que se articula con el íleon de cada hueso de la cadera para formar la articulación sacro-ilíaca.

Por detrás de la superficie auricular existe una superficie rugosa, la tuberosidad sacra, que contiene depresiones para la inserción de ligamentos. La tuberosidad sacra se une con los huesos de la cadera para formar las articulaciones sacro-ilíacas.

Las apófisis articulares superiores del sacro se articulan con las apófisis articulares inferiores de la quinta vértebra lumbar para formar la ariculación lumbosacra.

 

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