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Seremos enfermeros

Exploración de los pares craneales

31 de mayo de 2021

La exploración de los pares craneales forman parte de la exploración neurológica.

La función de los pares craneales se valora como un componente de la mayoría de exploraciones, porque los defectos de su función son muy fáciles de reconocer y porque ciertas anormalidades permiten la localización de una lesión.

Si se sospecha de una lesión en la fosa craneal anterior será necesario valorar en cada orificio nasal el sentido del olfato y saber si el paciente discrimina olores.

Los campos visuales pueden delinearse si se pide al paciente que indique cuando percibe que el dedo del médico se mueve o que cuente dedos en la periferia de su visión, valorando cada ojo por separado.

Si se sospecha alguna anormalidad, la permitería es un método más sensible para confirmar y mapear el defecto. Se observa el tamaño de la pupila y la reactividad a la luz y la acomodación, la posición de los parpados, la amplitud y la frecuencia de los movimientos oculares.

La sensibilidad de la cara se somete a prueba con un alfiler y un mechoncito de algodón. Además, puede confirmarse la presencia o ausencia de reflejos corneales, directos y consensuales.

Se observan los movimientos de la cara cuando el paciente habla y sonríe, porque la debilidad ligera puede ser más evidente en estas circunstancias que tras la ejecución de órdenes para efectuar movimientos. La prueba directa de la fuerza facial puede hacerse al pedir al paciente que cierre con fuerza los ojos, frunza los labios y eleve las cejas.

Si hay problemas de audición, se inspeccionan los oídos con un otoscopio. Un diapasón de alta frecuencia sostenido cerca del oído y sobre la apófisis mastoides permite identificar las pérdidas de audición y distinguir entre hipoacusia del oído medio (conductiva) y de tipo nervioso. Una prueba adicional de la conducción ósea o aérea se realiza colocando un diapasón de alta frecuencia en el centro de la frente, luego se pide al paciente que informe cualquier asimetría en el sonido.

El médico debe revisar las cuerdas vocales con instrumentos especiales en caso de sospecha y afectación del bulbo o del neumogástrico, en particular si hay ronquera. La elevación voluntaria de la faringe y los reflejos provocados asumen importancia si existe una respuesta simétrica, rara vez es importante la ausencia bilateral del reflejo nauseoso.

Es útil inspeccionar la lengua cuando el paciente la saca y en reposo, quizá se note atrofia y fasciculaciones y se identifique debilidad. Suele restarse importancia como hallazgo solitario la desviación ligera de la lengua cuando el paciente la saca, pero una desviación mayor es reflejo de baja actividad del nervio hipogloso y el músculo ipsolateral.

Es necesario observar la pronunciación. Se investiga el reflejo de sacudida del maxilar inferior si hay dudas sobre disfagia, disartia o disfonía. En los adultos, las reacciones anormales al contacto de la boda y labios (como succión, reflejo de hociqueo o búsqueda) reflejan el resurgimiento de reflejos del desarrollo y casi siempre indican enfermedad en lóbulos frontales.

La falta de inhibición del parpadeo como respuesta al golpeteo repetido en la glabela puede indicar trastornos extrapiramidales o frontales.

La calidad anormal del habla y la articulación, la disartia, puede ser indicación de debilidad u otros trastornos de los labios, lengua, laringe y faringe. Ciertos patrones también se adaptan a trastornos del cerebelo y partes del tronco encefálico y del cerebro.

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