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Seremos enfermeros

Influencia de la alimentación en la enfermedad cardiovascular

20 de marzo de 2022

La alimentación influye en el riesgo de enfermedad cardiovascular bien por su efecto sobre los factores de riesgo o bien mediante un efecto independiente.

Dieta mediterránea

La dieta mediterránea se basa en el consumo de cereales, legumbres, hortalizas, frutas, pescado, aceite de oliva virgen extra, consumo moderado de alcohol y bajo consumo de carne roja y grasas saturadas.

Diversos estudios han demostrado el efecto protector de la dieta mediterránea frente a la enfermedad cardiovascular.

Ingesta energética

La ingesta energética debe equilibrarse con el gasto energético para mantener un peso saludable. Para evitar el riesgo de enfermedad cardiovascular es necesario moderar la ingesta calórica y aumentar la actividad física.

El exceso de calorías en la dieta mantenido en el tiempo se relaciona con sobrepeso, obesidad, hipertensión e hiperlipidemia.

Perfil calórico

El equilibrio de macronutrientes en la dieta es un factor de protección cardiovascular. Tomar el 50% de las calorías de la dieta en forma de hidratos de carbono, el 35% como lípidos o grasas y el 10-15% como proteínas, favorece el seguimiento de una dieta equilibrada.

Pescado

El efecto protector del pescado frente a la enfermedad cardiovascular es debido a su contenido en ácidos grasos omega 3.

Se aconseja consumir pescado al menos dos o tres veces por semana.

Frutas y hortalizas

Las frutas y hortalizas tienen efecto protector frente a la enfermedad cardiovascular. Uno de los motivos es el contenido de potasio de estos alimentos, que contribuye a la reducción de la tensión arterial y su contenido en antioxidantes.

Se recomienda tomar al menos 5 raciones de frutas y hortalizas al día.

Grasas

Los consumidores de dietas ricas en grasas tienden a tener mayores concentraciones de colesterol en suero, pero hay diferencias:

  • Acidos grasos saturados: son los principales determinantes del incremento de los niveles de colesterol, por lo que se debe reducir su consumo y sustituirlas por grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas.
  • Ácidos grasos trans: aumentan el colesterol total y reducen las concentraciones de HDL-colesterol. Se recomienda que menos del 1% de la ingesta total provenga de grasas trans.
  • Ácidos grasos monoinsaturados: tienen un efecto favorable en los valores de HDL-colesterol cuando sustituyen a los ácidos grasos saturados. Disminuyen la oxidación de LDL-colesterol.
  • Ácidos grasos poliinsaturados: reducen las concentraciones de LDL-colesterol, aunque también aumentan la susceptibilidad a la oxidación de las lipoproteínas.
  • Ácidos grasos omega 6: Una alta ingesta de estos ácidos grasos se relaciona con un mayor riesgo cardiovascular porque promueven la trombogénesis.
  • Ácidos grasos omega 3: disminuyen los fenómenos trombogénicos en la placa de ateroma y previenen las arritmias cardíacas, reduciendo la mortalidad por enfermedad cardiovascular.

Fibra

La alta ingesta de fibra reduce el riesgo de sufrir enfermedad cardiovascular ya que mejora el control de la glucosa y reduce las concentraciones de colesterol total y LDL-colesterol.

Vitaminas

Se relacionan positivamente las concentraciones plasmáticas de vitaminas con la prevención cardiovascular.

  • Vitaminas B6 B12 y ácido fólico: disminuyen los niveles de homocisteína en suero reduciendo el riesgo cardiovascular.
  • Vitamina D: hay estudios que demuestran una asociación entre deficiencia de vitamina D y enfermedad cardiovascular.

Minerales

  • Sodio: una ingesta elevada de sodio se relaciona con un aumento de la tensión arterial.
  • Potasio: una alta ingesta de potasio reduce la tensión arterial.

Refrescos

El consumo regular de refrescos azucarados se asocia al sobrepeso y a diabetes mellitus tipo 2, ambos factores de riesgo de la enfermedad cardiovascular.

Alcohol

El consumo de alcohol de forma moderada proporciona cierta protección frente a las enfermedades cardiovasculares, debido al aumento de la concentración de HDL-colesterol y al efecto antitrombótico que ejerce, sobre todo el vino tinto, por su contenido en resveratrol.

Cuando la ingesta es excesiva se produce un aumento del riesgo cardiovascular, sobre todo por la elevación de la tensión arterial.

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