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Interacciones entre medicamentos y alimentos

13 de abril de 2022

Las interacciones entre medicamentos y alimentos son bidireccionales. Por una parte, pueden alterar el estado nutricional del paciente y, por otra, afectar la eficacia, la tolerancia o la seguridad del medicamento.

Las interacciones entre medicamentos y alimentos pueden deberse al alimento en su conjunto o ser causadas por determinados componentes del alimento y pueden ser farmacocinéticas o farmacodinámicas.

Son especialmente importantes las interacciones entre medicamentos y alimentos en fármacos de margen terapéutico estrecho como el acenocumarol, digoxina, fenitoína, teofilina, antiepilépticos, litio, etc.

Estas interacciones entre medicamentos y alimentos pueden ser:

  • Fisicoquímicas
  • Farmacocinéticas
  • Farmacodinámicas

Interacciones fisicoquímicas

Este tipo de interacciones pueden clasificarse dentro de las interacciones farmacocinéticas, ya que suceden entre alimentos y medicamentos, de forma que se altera la absorción y, por tanto, modifican la farmacocinética.

Pueden dar lugar a la formación de complejos o precipitados insolubles:

  • Calcio – tetraciclinas
  • Taninos – haloperidol
  • Fibra – hierro

Este tipo de interacción es importante sobre todo en las interacciones entre fármacos y dieta enteral; la administración conjunta comporta precipitados que pueden obstruir la sonda nasogástrica.

Algunos fármacos que interaccionan con la nutrición enteral son la acetilcisteína, alendronato, ampicilina, ciprofloxacino, clopromazina, cloxacilina, doxicilina, efavirenz, entecavir, erlotinib, fenitoína, haloperidol, hidralazina y tacrolimús.

Interacciones farmacocinéticas

Son las más frecuentes. Los alimentos pueden alterar la farmacocinética normal del medicamento, es decir, su liberación, absorción, distribución, metabolismo y excreción, de manera que provocan una modificación de la actividad terapéutica: la aumentan o la disminuyen.

Retraso de la absorción

Se da principalmente en el intestino delgado y los mecanismos más importantes son:

  • Mecanismo de barrera que dificulta el contacto: la comida puede actuar de barrea física y afectar a la absorción activa o pasiva del fármaco. Es importante con las fibras y resinas que atrapan el medicamento y dificultan su absorción. Esta interacción es importante en medicamentos de margen terapéutico estrecho.
  • Retraso del vaciamiento gástrico y/o aumento de la motilidad intestinal: la presencia de comida en el estómago puede producir un retraso en el vaciamiento gástrico y un aumento del peristaltismo intestinal, que puede afectar a la farmacocinética del medicamento. Un enlentecimiento del vaciamiento gástrico puede promover la absorción de algunos medicamentos, ya que favorece una mayor disolución de estos en el estómago, de modo que al pasar al intestino delgado la absorción es superior. En el caso de fármacos sensibles al pH ácido, un enlentecimiento del vaciado gástrico puede favorecer su degradación (eritromicina, propantelina, omeprazol o penicilinas)
  • Alteraciones del pH: las alteraciones del pH afectan a la capacidad de disolución de los medicamentos y, por tanto, alteran su absorción. En el caso de los medicamentos sensibles al pH, un aumento de secreción ácida puede alterarlos (eritromicina, propantelina, omeprazol o ampicilina)
  • Formación de complejos insolubles: la formación de complejos insolubles mediante el proceso de quelación dificulta la absorción del medicamento y del nutriente. Esta interacción se resuelve administrando los fármacos dos horas antes o seis horas después de las comidas. Son ejemplos el calcio-tetraciclinas, calcio-magnesio-aluminio-ciprofloxacino, iones bivalentes y trivalentes-bifosfonatos, dieta-efavirenz,entecavir, ciclamato-clindamicina, levodopa+carbidopa con las sales de sulfato ferroso.
  • Competencia con el transporte activo: por ejemplo la interacción de la metildopa y la levodopa con aminoácidos.

Alteración de la distribución

Es la interacción farmacocinética menos significativa. La dieta rica en grasas o proteínas desplaza los fármacos de su unión a proteínas plasmáticas. Es importante la relación entre desnutrición importante y fármacos. En determinadas malnutriciones graves, la albúmina sérica está tan disminuida que aumentar la fracción libre del fármaco administrado puede producir toxicidad, especialmente en fármacos de margen terapéutico reducido y con un alto grado de unión a las proteínas plasmáticas, como el acenocumarol o la fenitoína.

Alteración del metabolismo

Los alimentos son capaces de modificar el metabolismo de algunos medicamentos, aumentando el flujo sanguíneo hepático o actuando sobre determinadas enzimas responsables de la degradación de ciertos fármacos. Las proteínas son inductores enzimáticos. Contrariamente, los hidratos de carbono inhiben la actividad de estas enzimas. Por tanto, una dieta rica en proteínas puede disminuir las concentraciones plasmáticas de algunos medicamentos y una dieta rica en hidratos puede aumentar su concentración en el plasma.

La vitamina B6, el ácido fólico, ciertos aditivos alimentarios como los flavonoides y algunas proteínas son también inductores enzimáticos.

Como inhibidores enzimáticos existen la tiamina, ciertos pesticidas organofosforados presentes en los alimentos y el zumo de pomelo.

Alteración de la excreción

Para que los alimentos puedan ser eliminados han de estar ionizados en la orina. Si se encuentran en la forma no ionizada, es posible que vuelvan a reabsorberse por difusión pasiva a nivel renal.

Los fármacos ácidos aumentan la eliminación basificando la orina y los fármacos básicos aumentan la eliminación acidificándola.

Una interacción importante de este tipo es la de entre la sal y las sales de litio. El consumo importante de sal favorece la eliminación renal de litio por un mecanismo de inhibición competitiva.

Interacciones farmacodinámicas

Alimentos que pueden contrarrestar la acción de los medicamentos

  • Derivado de la vitamina K – anticoagulantes orales. Los alimentos ricos en vitamina K pueden contrarrestar la acción de los anticoagulantes orales, ya que actúan como antagonistas de la vitamina K.
  • Regaliz y antihipertensivos: el regaliz contiene glicirricina que es muy parecida estructuralmente a la aldosterona. Por eso, un consumo elevado de regaliz puede producir efectos semejantes a la aldosterona, como exceso de sodio e hipopotasemia, que pueden causar una hipertensión que antagonice el efecto de los antihipertensivos.

Alimentos que potencian la acción de los medicamentos

  • Alimentos ricos en tiamina e IMAO: la interacción entre los antidepresivos inhibidores de la monoaminooxidasa y los alimentos ricos en tiramina es ampliamente conocida. El tratamiento crónico con IMAO aumenta la respuesta presora de la tiramina y la incidencia de crisis hipertensivas.
  • Alimentos ricos en tiramina: bebidas alcohólicas, caviar, extracto de levadura, hígado de vaca o pollo, pescados a la vinagreta, higos fermentados, piel de plátano, quesos curados, salchichas fermentadas, vainas de legumbres.
  • Cebollas y anticoagulantes: el consumo de mucha cebolla provoca una cierta actividad fibrinolítica y potencia el efecto de los anticoagulantes.
  • Magnesio y relajantes musculares: el magnesio tiene cierta capacidad para producir relajación muscular y por tanto, potencia la acción de los fármacos relajantes musculares.
  • Histamina e isoniacida: se conocen casos de reacciones adversas debidas a la histamina después e la ingesta de atún en pacientes tuberculosos. Es debido a que la isoniacida es un inhibidor de una enzima que metaboliza la histmina. Como el atún es muy rico en histamina, la administración conjunta comporta una crisis histaminérgica.
  • Potasio y espironolactona: las dietas ricas en potasio y un diurético ahorrador de potasio pueden producir hiperpotasemias.

Medicamentos que pueden alterar el equilibrio nutricional del organismo

  • Cualquier medicamento que altere el tracto gastrointestinal y cause náuseas, vómitos, anorexia, diarrea, mucositis o disgeusia puede producir desequilibrios nutricionales.
  • Los antiácidos disminuyen la absorción de fosfatos y vitamina A y pueden ocasionar osteomalacia, alteraciones oculares y cutáneas.
  • Las resinas de intercambio iónico pueden alterar la absorción de varias vitaminas, especialmente las liposolubles y las grasas, así como de minerales y de ácido fólico.
  • Los laxantes también pueden provocar estados de malabsorción, especialmente de vitamina D, calcio y minerales.
  • La colchicina actúa sobre la mucosa intestinal, altera la absorción de sodio, potasio, lípidos, carotenos y vitamina B12
  • La ciclosporina puede causar hipomagnesemia, así como los aminoglucósidos, la anfotericina B, el cisplatino, los diuréticos del asa y las tiacidas.
  • La isoniacida precipita la carencia de piridoxina.
  • La carbamazepina puede disminuir la absorción y aumentar el aclaramiento de la biotina.

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