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Seremos enfermeros

Mecanismos de defensa del organismo

21 de julio de 2021

Los mecanismos de defensa del organismo actúan cuando hay una amenaza de una invasión por agentes patógenos. Hay tres tipos de mecanismos de defensa que se detallan a continuación.

Protección de superficies

La protección de superficies es la primera línea de defensa. La piel es una barrera impermeable para la mayoría de patógenos, excepto cuando se produce una herida en la piel.

Además, las mucosas, como la oral, tienen diversas sustancias antibacterianas, como es el caso de la lisozima de la saliva y lágrimas, que protegen frente a bacterias.

Otros ejemplos de protección de superficies son el moco del árbol bronquial y el medio ácido de la vagina y el estómago.

Respuesta celular inespecífica

Si los patógenos han conseguido superar la primera línea de defensa, los macrófagos y neutrófilos se encargan de fagocitarlos.

Las infecciones virales inducen la secreción de una sustancia antivírica, el interferón, que bloquea la reproducción viral en el interior de las células.

El contacto de los patógenos con los tejidos provoca una respuesta tisular, la inflamación aguda, que provoca un aumento del flujo sanguíneo en la zona y hace que lleguen células fagocíticas desde la sangre.

Por otro lado, el sistema complemento, consta de 30 proteínas del suero, que se activan ante inmunocomplejos, reacciones antígeno-anticuerpo, interaccionando entre sí, formando una cascada enzimática, produciendo un aumento del a respuesta humoral y consiguiendo la lisis celular de los patógenos.

Respuesta inmunitaria específica

Si la respuesta celular no consigue detener la invasión patógena, se activa la respuesta inmunitaria.

La función del sistema inmunitario es producir respuestas específicas para cada tipo de patógeno. La activación del sistema inmunitario incluye el reconocimiento de las características de cada patógeno (antígenos).

Los linfocitos actúan de dos maneras: la primera, al activarse los linfocitos B, se transforman en células plasmáticas que producen anticuerpos o inmunoglobulinas como respuesta al reconocimiento de un antígeno específico. Estos anticuerpos se unen a los antígenos específicos para destruirlos.

El mecanismo defensivo debido a la acción de los anticuerpos producidos por los linfocitos B es la respuesta inmunitaria humoral.  Hay cinco tipos de inmunoglobulinas: IgG, IgA, IgM, IgE y IgD.

Los linfocitos T se activan por los antígenos para producir una respuesta en la que no se forman anticuerpos. Los mismos linfocitos T asociados a macrófagos, actúan directamente sobre el patógeno. Este mecanismo se denomina respuesta inmunitaria celular. Hay linfocitos T reguladores, colaboradores o helper y citotóxicos.

Para activar a los linfocitos T se necesita entregar el antígeno mediante unas células presentadoras de antígenos, que llevan en su superficie unas moléculas que reconocen los linfocitos. Estas glucoproteínas son las moléculas del complejo principal de histocompatibilidad (CPH o HLA)

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