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NIC 4490 Ayuda para dejar de fumar

9 de agosto de 2022

Definición NIC 4490 Ayuda para dejar de fumar: ayudar a un paciente para que deje de fumar.

Actividades NIC 4490 Ayuda para dejar de fumar:

• Registrar el estado actual y los antecedentes del tabaquismo.
• Determinar la facilidad del paciente para aprender cómo dejar de fumar.

• Controlar la disposición del paciente para intentar abandonar el tabaco.
• Aconsejar al fumador de forma clara y constante que deje de fumar.

• Ayudar al paciente a identificar las razones para dejar de fumar y las barreras que lo impiden.
• Enseñar al paciente los síntomas físicos de la abstinencia de la nicotina (p. ej., cefalea, mareos, náuseas, irritabilidad e insomnio).
• Asegurar al paciente que los síntomas físicos de la abstinencia de la nicotina son temporales.
• Informar al paciente sobre productos sustitutivos de la nicotina (p. ej., parches, chicles, aerosoles nasales, inhaladores) para ayudar a reducir los síntomas físicos de la abstinencia.
• Ayudar al paciente a identificar aspectos psicosociales (p. ej., sentimientos positivos y negativos asociados con el hábito de
fumar) que influyen en la conducta de fumar.
• Ayudar al paciente a desarrollar un plan para dejar de fumar que se dirija a los aspectos psicosociales que influyen en la conducta de fumar.
• Ayudar al paciente a reconocer situaciones que le incitan a fumar (p. ej., estar con personas que fuman, frecuentar lugares donde se permite fumar).
• Ayudar al paciente a desarrollar métodos prácticos para resistir las ansias de fumar (p. ej., pasar tiempo con amigos no fumadores, frecuentar lugares donde no se permita fumar, ejercicios de relajación).
• Ayudar a elegir el mejor método para dejar de fumar, cuando el paciente esté decidido a dejarlo.
• Ayudar a los fumadores motivados a fijar una fecha para dejar de fumar.
• Animar al paciente a mantener un estilo de vida sin tabaco (p. ej., hacer del día de abandono del tabaco un día de celebración; fomentar autorrecompensas a intervalos específicos tras abandonar el hábito, como 1 semana, 1 mes, 6 meses; fomentar el ahorro de dinero que antes se gastaba en tabaco para comprar una recompensa especial).
• Animar al paciente a unirse a un grupo de apoyo para dejar de fumar que se reúne semanalmente.
• Remitir a programas de grupo o a terapeutas individuales, según resulte oportuno.
• Apoyar al paciente con métodos de autoayuda.
• Ayudar al paciente a planificar estrategias de afrontamiento específicas y a resolver problemas resultantes de dejar de fumar.
• Aconsejar que se evite seguir una dieta mientras se intenta dejar de fumar dado que ello puede hacer que fracase la posibilidad de dejar de fumar.
• Aconsejar la preparación de un plan para enfrentarse a los que fuman y para evitar estar a su alrededor.
• Informar al paciente de que la sequedad bucal, la tos, la irritación faríngea y el nerviosismo son síntomas que pueden producirse después de dejar de fumar; los parches o los chicles pueden ayudar frente a las ansias de fumar.
• Aconsejar al paciente que tenga una lista de «deslices», de lo que los causa y de lo que el paciente ha aprendido de ellos.
• Aconsejar al paciente que evite el uso de tabaco sin humo, tabaco de chupar y chicles porque pueden conducir a la adicción y/o problemas de salud, como cáncer bucal, problemas de encías, pérdida de dientes y cardiopatías.
• Controlar la terapia sustitutiva con nicotina.
• Ponerse en contacto con organizaciones de recursos nacionales y locales para obtener materiales de recursos.
• Realizar el seguimiento del paciente durante 2 años después de dejar de fumar, si fuera posible, para dar ánimos.
• Organizar un contacto telefónico frecuente con el paciente (p. ej., para reconocer que la abstinencia es difícil, para reforzar la importancia de permanecer abstinente, para felicitar por los progresos).
• Ayudar al paciente a enfrentarse con cualquier recaída (p. ej., asegurar al paciente que no es un «fracasado», asegurar que
puede aprenderse mucho de esta regresión temporal, ayudar al paciente a identificar las razones de la recaída).
• Apoyar al paciente que vuelve a fumar ayudándole a valorar lo que ha aprendido.
• Animar al paciente que ha recaído a dejar de fumar otra vez.
• Favorecer las políticas que establecen y refuerzan un entorno sin humo.
• Servir como modelo de no fumador.

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