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NIC 6402 Apoyo en la protección contra abusos: niños

13 de marzo de 2022

Definición NIC 6402 Apoyo en la protección contra abusos: niños: identificación de las relaciones del niño dependiente de alto riesgo y de las acciones para evitar la posibilidad de que se le infrinjan daños físicos, sexuales o emocionales o que se abandonen sus necesidades vitales básicas.

Actividades NIC 6402:

Identificar a las madres con un historial de cuidados prenatales tardíos (4 meses o más) o ningún cuidado prenatal.
• Identificar a los progenitores a quienes hayan retirado la custodia de otro niño o que hayan dejado a niños anteriores con parientes durante períodos prolongados.
• Identificar a los progenitores con un historial de consumo de sustancias, depresión o enfermedad psiquiátrica grave.
• Identificar a los progenitores que demuestren un aumento de necesidad de educación parental (progenitores con problemas de aprendizaje, progenitores que manifiesten sentimientos de insuficiencia, progenitores de un primer niño, progenitores adolescentes).
• Identificar a los progenitores con un historial de violencia doméstica o una madre con historial de numerosas lesiones «accidentales».
• Identificar a los progenitores con un historial de infancia infeliz asociada con abusos, rechazo, exceso de críticas, o sentimientos de inutilidad y falta de amor.
• Identificar las situaciones de crisis que puedan motivar abusos (pobreza, desempleo, divorcio, falta de hogar y violencia doméstica).
• Determinar si la familia dispone de una red de apoyo social intacta que ayude con los problemas familiares, que releve a los progenitores en el cuidado del niño y que colabore con los cuidados del niño en crisis.
• Identificar a los lactantes/niños con necesidades de muchos cuidados (prematuridad, bajo peso al nacer, cólicos, intolerancia de la alimentación, problemas de salud graves durante el primer año de vida, discapacidades de desarrollo, hiperactividad y trastornos por déficit de atención).
• Analizar las explicaciones de la persona que se encarga del niño sobre las lesiones que sean improbables o incongruentes, y sobre las que alegan autolesión, culpan a otro niño, o tardan en buscar tratamiento.
• Determinar si el niño muestra señales de abuso físico (p. ej., numerosas lesiones, hematomas y señales de azotes sin explicación, quemaduras, fracturas, laceraciones y abrasiones faciales sin explicación, marcas de mordedura humana, latigazo, síndrome
del niño zarandeado).
• Determinar si el niño muestra signos de abandono (p. ej., retraso del crecimiento, emaciación del tejido subcutáneo, hambre, mala higiene, fatiga e indiferencia constantes, alteraciones cutáneas, apatía, postura corporal rígida y vestimenta inadecuada para las
condiciones climatológicas).
• Determinar si el niño muestra signos de abuso sexual (p. ej., dificultad al caminar o sentarse, ropa interior rasgada o con sangre, genitales enrojecidos o traumatizados, laceraciones anales o vaginales, infecciones recidivantes del tracto urinario, hipotonía
del esfínter, enfermedades de transmisión sexual, embarazo; promiscuidad, historial de fugas de casa).
• Determinar si el niño muestra signos de abuso emocional (p. ej., retrasos del desarrollo físico, trastornos de hábitos, trastornos de aprendizaje de conducta, reacciones de características neuróticas/ psiconeuróticas, comportamientos extremos, retrasos del desarrollo cognitivo e intentos de suicidio).
• Animar el ingreso del niño para una mejor observación y estudio, si es preciso.
• Registrar las horas y duración de las visitas durante la hospitalización.
• Controlar las interacciones padres-niño y registrar las observaciones

Determinar si los síntomas agudos del niño remiten cuando es separado de su familia.

Determinar si los progenitores tienen expectativas irreales o un enfoque negativo sobre el comportamiento del niño.

Observar al niño por si hubiera una obediencia extrema, tal como sometimiento pasivo a los procedimientos invasivos.

Vigilar al niño por si hubiera inversión de papeles, tal como consolar a los padres, o comportamiento hiperactivo o agresivo.

Escuchar los sentimientos de la mujer embarazada sobre el embarazo y las expectativas sobre el bebé que va a nacer.

Vigilar las reacciones de los nuevos progenitores hacia su bebé, observando si hay sentimientos de disgusto, miedo o desilusión por el sexo.

Observar si uno de los progenitores coge al bebé con los brazos extendidos, manipula al bebé de manera torpe, solicita excesiva ayuda y manifiesta o muestra incomodidad con los cuidados del niño.

Observar si se repiten las visitas a la clínica, urgencias o consulta del médico por problemas leves.

Establecer un sistema para señalar las historias clínicas de niños sospechosos de ser víctimas de abusos o abandono.

Observar si hay un deterioro progresivo del estado físico o emocional del lactante/niño.

Determinar el conocimiento de los progenitores de las necesidades de cuidados básicos del niño y proporcionar información acerca de cuidados adecuados al niño, según esté indicado.

Instruir a los progenitores sobre la solución de problemas, toma de decisiones y capacidad para ejercer como tales y criar al niño, o remitirles a programas en los que se enseñen estas
capacidades.

Ayudar a las familias a determinar las estrategias para enfrentarse a situaciones estresantes.

Proporcionar a los progenitores información para afrontar el prolongado llanto del niño, destacando que no deben zarandear al bebé.

Proporcionar a los padres métodos de castigo no corporal para disciplinar al niño.

Facilitar a las mujeres embarazadas y sus familias información sobre los efectos de fumar, la mala nutrición y el consumo de sustancias sobre la salud del bebé y la suya propia.

Implicar a los padres y al niño en ejercicios para fomentar el apego.

Facilitar a los progenitores e hijos adolescentes información sobre la toma de decisiones y habilidades de comunicación y remitir a los servicios de asesoramiento juvenil, si procede.

Proporcionar a los niños mayores información sobre cómo cubrir las necesidades de cuidados básicos a sus hermanos menores.

Proporcionar a los niños afirmaciones positivas de su valía, cuidados afectivos, comunicación terapéutica y estimulación del desarrollo.

Tranquilizar a los niños que hayan sufrido abuso sexual afirmando que el abuso no ha sido por su culpa y permitirles expresar sus preocupaciones a través de la terapia de juego adecuada a su edad.

Remitir a las mujeres embarazas de riesgo y a los progenitores del recién nacido a los servicios de atención domiciliaria.

Remitir a las familias de riesgo a los Servicios de Atención Primaria para asegurarse de que el ambiente hogareño es observado, los hermanos son evaluados y las familias reciben asistencia continua.

Remitir a las familias a los servicios sociales y profesionales de asesoramiento, si es necesario.

Proporcionar a los progenitores información de fuentes comunitarias (p. ej., direcciones y teléfonos de centros que dispongan de cuidados por relevo, cuidados de emergencia del niño, ayuda con la casa, tratamiento del consumo de sustancias, servicios de asesoramiento con tarifas variables, bancos de alimentos, centros de distribución de ropa y casas de acogida para abusos domésticos).

Informar al médico de las observaciones que indican abusos o abandono.

Informar sobre la sospecha de abusos o abandono a las autoridades correspondientes.

Remitir al progenitor que haya sufrido malos tratos y los niños con riesgo a una casa de acogida.

Remitir a los padres a una organización para apoyo de grupo, si procede.

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