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¿Qué es el puerperio patológico?

21 de octubre de 2021

El puerperio patológico implica condiciones anormales que impiden o interfieren con la regresión fisiológica al estado previo al embarazo en el periodo de tiempo entre la expulsión de la placenta y las seis primeras semanas posparto.

Sus causas son múltiples pero predominan infecciones (fiebre puerpebral, endometritis) y causas hemodinámicas (hemorragias, trombosis…).

Fiebre puerperal

La fiebre puerperal se caracteriza por tener fiebre en dos o más ocasiones de 38º o más entre los días 2-10 de puerperio.

El aumento de temperatura en las primeras 24 horas se asocia a la liberación sistémica de mediadores de respuesta inflamatoria y como consecuencia de la actividad corporal presentada durante el parto.

La causa más frecuente de fiebre puerperal es la infección del aparato urinario.

Infección del tracto urinario

La hipotonía vesical, la estasis urinaria, traumatismos intraparto, exploraciones vaginales frecuentes y la cateterización favorecen las infecciones del tracto urinario. En la mayoría de casos se limita al tercio inferior del tracto.

Es frecuente la bacteriuria asintomática en el puerperio y la cistitis. El microorganismo causante la mayoría de veces es Escherichia coli.

Factores como la obesidad, diabetes mellitus, sondaje vesical y enfermedades neurológicas aumentan la incidencia.

Endometritis

La endometritis es una infección del endometrio que puede extenderse hasta el miometrio o parametrio. Si no se trata puede evolucionar a pelviperitonitis difusa o incluso a septicemia puerperal.

En la endometritis es frecuente encontrar asociadas dos o tres tipos de bacterias provenientes del aparato genital y adquiridas antes o después del parto.

La cesárea es el factor de riesgo más importante, especialmente si es una cesárea de urgencia. Otros factores de riesgo son: rotura prematura de membranas de larga evolución con desarrollo de infección intraamniótica, exploración vaginal digital repetida durante el trabajo de parto y retención de restos placentarios.

l tratamiento más habitual consiste en la administración parenteral de un esquema quimioterápico antimicrobiano doble o triple.

Mastitis

Durante el puerperio las mamas presentan congestión debido a la producción láctea y a su acúmulo tanto a nivel intraalveolar como intraductal. Este proceso, aunque fisiológico, provoca hipertermia y dolor y suele desaparecer por si solo.

Se puede aliviar la mastitis mediante la extracción manual o la succión del lactante, ya que la presencia láctea en los conductos galactóforos supone un medio de cultivo para microorganismos de la piel como el Stapylococcus aureus y Streptococcus spp cuya infección derivará en mastitis.

La mastitis es la infección del tejido conjuntivo interlobulillar. Es más frecuente entre las semanas 3-4 de puerperio y suele ser unilateral.

Las causas de mastitis son el bloqueo de los conductos galactóferos, traumatismos de pezones, técnica de amamantamiento deficiente, mala higiene de manos durante el manejo de las mamas, etc.

Se caracteriza por una masa indurada, eritematosa y dolorosa que puede acompañarse de fiebre, escalofríos y malestar.

Atelectasias

Las atelectasias en el puerperio consisten en la dilatación anormal de bronquios o bronquiolos debido a un proceso defectuoso en la fase de eliminación mucosa del complejo mucociliar.

Durante la gestación se presenta un incremento en el espesor de las mucosas, lo cual favorece la retención de secreciones.

La atelectasia se presenta con más frecuencia en las primeras 24 horas después de una cesárea y con anestesia general. Es la primera causa de fiebre puerperal no genital.

Tromboflebitis

La tromboflebitis es la inflamación vascular debida a la formación de un trombo. El factor predisponente principal es la estasis venosa y los cambios de coagulación que suponen el puerperio.

Según la localización del vaso afectado puede ser superficial o profunda. Los vasos afectados con mayor frecuencia son las venas poplíteas, safenas y femorales.

Los factores de riesgo para la tromboflebitis son la obesidad, edad superior a 35 años y resolución del embarazo.

Las manifestaciones clínicas se dan como consecuencia de la obstrucción del flujo sanguíneo a causa de un coágulo que obstruye la circulación. Son: dolor, rigidez, eritema, edema, fiebre y escalofríos.

Enfermedad tromboembólica venosa

El embarazo supone un estado de riesgo para el desarrollo de enfermedad tromboembólica venosa debido a que se produce una hipercoagulabilidad, daño endotelial y estasis venosa y por otros factores como obesidad o insuficiencia venosa periférica previa.

Infección del sitio quirúrgico

Las incisiones realizada durante el parto (episiotomía o incisión abdominal para cesárea) pueden ser colonizados por agentes patógenos que favorecen una infección que perjudica la cicatrización.

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