Saltar al contenido
Seremos enfermeros

Tipos de marcha anormal

1 de abril de 2022

Los tipos de marcha anormal incluyen la marcha cerebelosa, la marcha tambaleante por intoxicación, la vestibulopatía crónica, la marcha tambaleante, marcha de la ataxia sensitiva, marcha polineurítica o equina, marcha de piso caliente, marchas hemipléjica y parapléjica, marcha festinante y parkinsoniana, marchas coreoatetóstica y distónica, marcha de ánade, temblor ortostático primario, trastorno de la marcha en caso de hidrocefalia con presión normal, trastorno de la marcha originado en el lóbulo frontal, marcha del anciano, marchas del retraso del desarrollo y marcha psicógena.

Marcha cerebelosa

Las características de la marcha cerebelosa son apoyo amplio (separación de las piernas), inestabilidad e irregularidad de los pasos y vacilación lateral. Los pasos son inseguros, unos más cortos y otros más largos.

En la ataxia cerebelosa, la inestabilidad y el balanceo irregular del tronco son más acentuados cuando el paciente se levanta de una silla o gira mientras camina o cuando tiene que detener su marcha de forma brusca.

Puede ser tan grave que al paciente le resulte imposible permanecer de pie sin ayuda. En su forma más leve, la ataxia se demuestra  con más claridad si se pide al paciente que camine en tándem (talón contra dedos del pie de atrás), después de un par de pasos, pierde el equilibrio.

El defecto en la enfermedad cerebelosa radica en la coordinación de las señales sensitivas provenientes de la información propioceptiva, laberíntica y visual con los movimientos reflejos.

Las anomalías cerebelosas de la bipedestación y la marcha suelen acompañarse de signos de descoordinación cerebelosa de brazos y piernas, pero no siempre. La presencia de estos signos depende de la afectación de los hemisferios cerebelosos, independientemente de las estructuras anterosuperiores de la línea media, que controlan la marcha.

La marcha cerebelosa se observa en pacientes con esclerosis múltiple, tumores del cerebelo, enfermedad cerebrovascular (apoplejía), síndrome cerebeloso paraneoplásico y en degeneraciones del cerebelo.

Marcha tambaleante por intoxicación

Es típica de la ebriedad por alcohol, sedantes y anticonvulsivos. La persona se bambolea, vacila, se inclina hacia delante y hacia atrás. El control sobre el tronco y las piernas está trastornado. Los pasos son irregulares e imprecisos.

Vestibulopatía crónica

Los pacientes con vestibulopatía crónica muestran inestabilidad en la bipedestación y la marcha, muchas veces sin ampliación de su base, e incapacidad para bajar escaleras sin sujetarse. Refieren una sensación de desequilibrio, por lo general con el movimiento, pero algunas veces se quedan inmóviles en posición erguida.

El paciente tiene dificultad para fijar su vista sobre un blanco fijo cuando está en movimiento o sobre un blanco que se mueve si se encuentra inmóvil o en movimiento. Los objetos del entorno se ven borrosos o se mueven hacia arriba o abajo o de un lado a otro cuando el cuerpo se encuentra en movimiento o la cabeza se mueve de forma repentina.

Los trastornos crónicos de la función vestibular en relación con trastornos locomotores son consecuencia de la administración prolongada de antibióticos aminoglucósidos u otros fármacos tóxicos, que destruyen las células ciliadas del laberinto vestibular.

Marcha tambaleante

Tambaleante es la marcha vacilante y causa caídas. Puede ocurrir en lesiones del tronco encefálico y cerebelosas, sobre todo en ancianos después de un accidente cerebrovascular. En un defecto relacionado causado por un trastorno vestibular es probable que el paciente describa la sensación de ser empujado.

Con los accidentes cerebrovasculares del mesencéfalo, las caídas tienden a ocurrir hacia atrás. En pacientes con parálisis supranuclear progresiva, en la que se combina la distonía del cuello con parálisis de la mirada vertical, las caídas son una característica temprana. Hay una falta de apreciación del sentido de desequilibrio. Las caídas hacia uno de los lados es una característica del síndrome raquídeo lateral.

Marcha de la ataxia sensitiva (tabética o propioceptiva)

La pérdida de la propiocepción, como ocurre en pacientes con polineuropatía grave, lesiones de la raíz posterior o interrupción de las columnas posteriores en la médula espinal, suprime o afecta de manera grave la capacidad para la locomoción independiente.

Sostienen las manos por delante del cuerpo, inclinan el cuerpo y la cabeza hacia delante, caminan con apoyo amplio y con pasos irregulares pero balancean el cuerpo. Cuando se inclinan hacia un lado no pueden compensar su postura anormal. Si caen, no se pueden levantar sin ayuda. Tienen dificultades para levantarse de una silla. Presentan signo de Romberg.

Se caracteriza por brusquedad del movimiento de las piernas y fuerte asentamiento de los pies cuando se llevan al suelo. Los pies se colocan a cierta distancia para corregir la inestabilidad y la persona mira al suelo. El cuerpo se coloca en una posición de flexión moderada.

Cualquiera que sea el sitio de la lesión, el paciente pierde el conocimiento de la posición de sus extremidades.

Se observa en casos de tabes dorsal, ataxia de Friedreich y en formas relacionadas de degeneración espinocerebelosa, degeneración subaguda combinada de la médula espinal, polineuropatías sensitivas, enfermedades de ganglios sensitivos, esclerosis múltiple o compresión de la médula espinal.

Marcha polineurítica o equina

Este tipo de marcha se debe a la parálisis de los músculos pretibiales y peroneos, con incapacidad para efectuar la dorsiflexión y eversión del pie. Los pasos son regulares y uniformes, pero el pie que avanza pende con los dedos dirigidos hacia el suelo.

Muchas veces es resultado de lesión del nervio ciático poplíteo externo o la quina raíz lumbar. Para caminar el paciente flexiona excesivamente la cadera, la pierna se lleva a una altura anormal para que el pie se separe del suelo.

La caída del pie puede ser unilateral o bilateral y se produce en las enfermedades que afectan a los nervios periféricos de las piernas o las neuronas motoras de la médula espinal, raíces lumbares, como neuropatías crónicas adquiridas, enfermedad de Charcot-Marie-Tooth, atrofia muscular espinal progresiva y poliomielitis.

Marcha de piso caliente

Su origen es periférico y parecido a la marcha equina. Puede observarse en pacientes con disestesias dolorosas de las plantas de los pies. A causa del dolor que provoca la estimulación táctil sobre los pies, el paciente pisa con mucho cuidado, con los pies girados para limitar el contacto. La causa común es una de las neuropatías periféricas dolorosas, la casualgia o la eritromegalia.

Marchas hemipléjica y parapléjica

La persona con hemiplejía o hemiparesia sostiene la pierna afectada rígida y no la flexiona con libertad en la cadera, rodilla y tobillo. La pierna tiende a girar hacia fuera. El pie se arrastra sobre el suelo.

La mayoría de veces es una secuela del accidente cerebrovascular o de traumatismo craneoencefálico, pero puede deberse a otros trastornos cerebrales que lesionan el fascículo corticoespinal en un lado.

Marcha festinante y parkinsoniana

La postura del cuerpo y las reacciones posturales a las alteraciones del equilibrio son deficientes con lesiones de los núcleos basales. Hay dificultad para dar el primer paso, y una vez que se logra, el cuerpo se inclina hacia delante y la caída al suelo puede prevenirse sólo con un paso rápido de recuperación.

Hay disminución o ausencia del balanceo de los brazos, giro en bloque, titubeo al inicio de la marcha, arrastre de los pies.

Una vez iniciada la marcha, la parte superior del cuerpo avanza hacia delante de la parte inferior y la persona es forzada a dar pasos cada vez más cortos y rápidos conforme trata de alcanzar su centro de gravedad.

Puede ser una manifestación inicial de la parálisis supranuclear progresiva, degeneración de núcleos basales, hidrocefalia normotensa o daño extenso de vasos subcorticales.

Marchas coreoatetósica y distónica

Las enfermedades que se caracterizan por movimientos involuntarios y posturas distónicas afectan a la marcha. Al ponerse de pie o caminar, el paciente con atetosis congénita o corea de Huntington experimenta una serie continua de movimientos irregulares que afectan a cara, cuello y manos, y en etapas más avanzadas, las grandes articulaciones proximales y el tronco.

Se producen sacudidas de la cabeza, gesticulaciones, movimientos serpenteantes y de retorcimiento del tronco y las piernas y una respiración ruidosa. Un brazo puede desplazarse hacia delante y el otro quedar por detrás del cuero. Es posible que la cabeza se incline en una u otra dirección y los labios se retraen y se fruncen en forma alternada, a la vez que la lengua protruye de modo intermitente entre los labios.  Las piernas avanzan con lentitud y torpeza. En ocasiones el pie se encuentra en flexión plantar a nivel del tobillo y el peso del cuerpo se carga sobre los dedos.

Marcha de ánade

Esta marcha es característica de la debilidad del músculo glúteo observada en la distrofia muscular progresiva, pero también se identifica en las formas crónicas de la atrofia muscular espinal, en ciertas mielopatías inflamatorias y en la luxación congénita de las caderas.

En caso de debilidad de los músculos glúteos, la cadera que carga el peso no puede estabilizarse y provoca que se abombe hacia el exterior y que el lado opuesto de la pelvis caiga, con inclinación del tronco hacia este lado.

Temblor ortostático primario

Es un temblor rápido, infrecuente, de extremidades inferiores que puede deteriorar la marcha. Aparece cuando la persona se pone de pie o ejerce fuerza con las piernas mientras está sentada. El temblor cesa durante la marcha.

Trastorno de la marcha en caso de hidrocefalia con presión normal

Sus características principales tempranas son la disminución de la cadencia, apoyo amplio, pasos cortos y arrastre de los pies. Refieren sensación de desequilibrio o mareo.

La marcha se percibe más lenta que lo normal, el cuerpo se conserva rígido, el balanceo de los brazos disminuye y hay tendencia a caer hacia atrás. En pacientes no tratados, se advierte deterioro progresivo de la bipedestación y la marcha.

Trastorno de la marcha originado en el lóbulo frontal

Las enfermedades que afectan a los lóbulos frontales pueden trastornar la postura y la marcha. Los pacientes adoptan una postura de flexión ligera, con los pies bastante separados en relación con lo normal. Avanzan de manera lenta con pasos pequeños, arrastrados y vacilantes. A veces se detienen, incapaces de avanzar. Necesitan apoyarse en personas o objetos para caminar. El inicio de la marcha es cada vez más difícil.

Es causada por hidrocefalia normotensiva, Alzheimer, neoplasias, encefalopatía arterioesclerótica subcortical, degeneración lobular frontotemporal y daño del lóbulo frontal por traumatismo o accidente cerebrovascular.

Marcha del anciano

No es patológica, sino que es consecuencia natural del envejecimiento. Al envejecer se pierden la velocidad, el equilibrio y muchos de los movimientos de adaptación rápidos que distinguen la marcha de los jóvenes.

Son característicos la postura encorvada, lentitud y rigidez de la marcha, acortamiento de la zancada, ensanchamiento pequeño de la base y tendencia a girar en bloque.

Marchas del retraso del desarrollo

Rara postura con la cabeza demasiado proyectada hacia delante o el cuello extendido y los brazos en posiciones extrañas. Marcha con bamboleos torpes de los pies que tropiezan con el suelo.

Marcha psicógena

Este trastorno puede adoptar muchas formas, como caminar sobre zancos, posturas distónicas extremas o balancearse ampliamente en todas las direcciones o con colapso de las extremidades inferiores. Puede acompañarse de movimientos muy notorios de los brazos.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.