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Trastornos de la personalidad: tipos, causas y tratamiento

24 de marzo de 2022

Los trastornos de la personalidad se manifiestan como desviaciones significativas del modo como la persona normal percibe, piensa, siente y se relaciona con los demás.

Causas de los trastornos de personalidad

Factores genéticos

Los trastornos de personalidad son más frecuentes cuando también los presentan los padres.

Factores predisponentes de la infancia y la adolescencia

Según el tipo de trastorno de personalidad que se presente hay diferentes antecedentes:

  • Esquizoide: hay antecedentes de trastorno esquizoide en la infancia y en la adolescencia, además de tener más familiares con esquizofrenia que la población general.
  • Disocial: suelen tener problemas de déficit de atención y trastornos de conducta. Muchas veces provienen de familias con padres antisociales, pobreza o falta de figuras paternas.
  • De inestabilidad emocional: durante su infancia suelen presentar trastornos de identidad.
  • Dependiente: durante su infancia han presentado enfermedades crónicas y ansiedad de separación.

Factores de maduración

Teniendo en cuenta que los trastornos de personalidad se suavizan o desaparecen en la segunda mitad de la vida, algunos autores consideran que constituirían un retraso en la maduración de la personalidad.

Factores psicológicos

Modelado que en el aprendizaje conductual del niño ejercerían modelos que ocasionarían trastornos de la personalidad.

Las personas con trastornos de la personalidad usan mecanismos de defensa neuróticos e inmaduros.

Factores sociales

Se basa en la importancia del ambiente.

Factores biológicos

En el 34% de los trastornos de la personalidad existen alteraciones en el encefalograma que consisten en ondas lentas en zona posterior. Hay también una lenta maduración cortical, alteraciones en el sistema serotoninérgico e imágenes cerebrales de dilatación ventricular.

Tratamiento

Son importantes las técnicas de modificación ambiental, intentando cambiar las actitudes del medio que rodea al paciente hacia él, así como la psicoterapia.

A nivel farmacológico, pueden ser eficaces los fármacos que elevan los niveles de serotonina, como la carbamacepina, las sales de litio y el L-triptófano.

Diagnóstico

Según la CIE-10, además de las peculiaridades de cada trastorno, hay una serie de pautas generales para el diagnóstico de los trastornos de personalidad:

  • Actitudes y comportamiento faltos de armonía, que afectan a varios aspectos de la personalidad, por ejemplo, a la afectividad, excitabilidad, control de impulsos, formas de percibir y pensar y al estilo de relacionarse con los demás.
  • La forma de comportamiento anormal es duradera, de larga evolución y no se limita a episodios concretos.
  • La forma de comportamiento anormal es generalizada y claramente desadaptativa.
  • Las manifestaciones anteriores aparecen siempre durante la infancia o la adolescencia y persisten en la madurez.
  • El trastorno conlleva un considerable malestar personal.
  • El trastorno se acompaña por lo general de un deterioro significativo del rendimiento profesional y social.

Sintomatología de los trastornos de la personalidad

Conducta extraña o excéntrica

Trastorno paranoide de la personalidad

La sintomatología consiste en una tendencia generalizada e injustificada a interpretar las acciones de los demás como agresivas o amenazantes.

Son personas que se sienten explotados por los demás, son desconfiados, celosos, a menudo reaccionan de forma agresiva.

Afectivamente son personas frías, egocéntricas y rígidas. Tienen una cierta incapacidad para perdonar agravios o perjuicios, presentan un sentido combativo y tenaz de los propios derechos al margen de la realidad. Hay una predisposición a sentirse excesivamente importantes con una actitud autorreferencial constante, sienten preocupación por conspiraciones sin fundamento, por acontecimientos del entorno inmediato o del mundo en general.

Trastorno esquizoide de la personalidad

Consiste en un pauta generalizada de indiferencia a las relaciones sociales y una afectividad muy limitada. Son personas que no desean ni disfrutan con las relaciones íntimas, solitarias, que casi nunca experimentan emociones fuertes. El deterioro de estas personas suele ser importante a nivel sociolaboral.

Presentan una incapacidad para sentir placer, frialdad emocional, desapego o embotamiento afectivo, incapacidad para expresar sentimientos de simpatía, ternura o ira a los demás, pero interés para las relaciones sexuales, marcada dificultad para reconocer y cumplir las normas sociales.

Conducta emocional y voluble

Trastorno disocial de la personalidad

La sintomatología básica consiste en una pauta de conducta irresponsable y antisocial que empieza en la infancia o adolescencia y continúa en la edad adulta.

Los signos infantiles típicos son mentiras, hurtos, vandalismo, peleas, fugas del hogar y crueldad física. En la edad adulta se continúa esta pauta, lo que les conduce a un fracaso en la actividad laboral.

En muchos casos llevan a cabo conductas delictivas, son personas irritables y agresivas, realizan conductas temerarias sin preocupación por la seguridad personal y también es frecuente la promiscuidad sexual. Hay una ausencia total de culpabilidad respecto a sus conductas y es frecuente el uso de drogas.

La edad de inicio suele ser la adolescencia y el deterioro es grave, impidiendo el desarrollo de un adulto independiente y autosuficiente, lo que da lugar en muchos casos a años de institucionalización.

Presentan despreocupación por los sentimientos de los demás y falta de capacidad de empatía, incapacidad para mantener relaciones personales duraderas, baja tolerancia a la frustración y predisposición a culpar a los demás de sus conductas.

Trastorno de inestabilidad emocional de la personalidad

Este trastorno sustituye al trastorno límite de la personalidad. Es un trastorno con una marcada predisposición a actuar de un modo impulsivo junto con un ánimo inestable y caprichoso.

Consiste en una inestabilidad respecto a la vivencia de la propia imagen, de las relaciones interpersonales y del estado de ánimo. Hay una alteración de la identidad, que se manifiesta por incertidumbre respecto a temas vitales, como orientación sexual, objetivos a largo plazo, etc. lo que les conduce a una sensación de vacío y aburrimiento. Pueden presentar manifestaciones explosivas e incluso violentas al recibir críticas o al ser frustrados en sus actos impulsivos.

Trastorno histriónico de la personalidad

Consiste en una pauta generalizada de comportamiento de emocionalidad y búsqueda exagerada de atención. Estas personas demandan apoyo, atención y alabanza por parte de los demás

Son típicos los cambios de humor y la escasa tolerancia a la frustración. Sus relaciones interpersonales son tormentosas y poco gratificantes. Es un trastorno más frecuente en mujeres.

Tienen tendencia a la representación de su papel, teatralidad y expresión exagerada de las emociones, así como facilidad para dejarse influir por los demás, afectividad lábil y superficial, comportamiento y aspecto marcados por un deseo inapropiado de seducir y preocupación excesiva por el aspecto físico.

Conducta ansiosa y temerosa

Trastorno anancástico de la personalidad

En el DSM-III-R se denomina como trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad. La sintomatología básica consiste en una pauta generalizada de perfeccionismo e inflexibilidad. Son personas con conductas rígidas que con frecuencia se marcan objetivos inalcanzables y preocupados por las normas que ellos mismos se imponen.

Presentan falta de decisión, dudas y preocupaciones excesivas por detalles, reglas, listas, orden, organización y horarios. Perfeccionismo que interfiere en la actividad práctica, preocupación injustificada por el rendimiento, pedantería y convencionalismo, con una capacidad limitada para expresar emociones. Presentan una irrupción no deseada e insistente de pensamientos o impulsos.

Trastorno ansioso de la personalidad

En el DSM-III-R se denomina trastorno por evitación de la personalidad. Se caracteriza por una pauta generalizada de malestar en el contexto social y miedo a una evaluación negativa por parte de los demás. Todo ello les lleva a evitar las relaciones sociales y profesionales.

La persona presenta sentimientos profundos de tensión emocional y temor, preocupación por ser un fracasado, sin atractivo personal o por ser inferior a los demás, preocupación excesiva por ser criticado o rechazado en sociedad. Evita actividades sociales o laborales que impliquen contactos personales íntimos, por miedo a la crítica, reprobación o rechazo.

Trastorno dependiente de la personalidad

Consiste en una conducta dependiente y sumisa patente desde el inicio de la edad adulta. Presentan dificultades para tomar decisiones cotidianas, respaldándose en consejos y recomendaciones de los demás, con los que están de acuerdo por miedo a sentirse rechazados. Soportan mal la soledad y temen ser abandonados.

Tienden a fomentar o permitir que otras personas asuman responsabilidades importantes en su propia vida, subordinan las necesidades propias a las de aquellos de los que dependen. Se resisten a hacer peticiones, incluso las más razonables, a las personas de las que dependen, presentan sentimientos de malestar al encontrarse solos, debido a sus miedos exagerados a ser capaces de cuidar de si mismos.

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