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Tratamiento con ácidos grasos hiperoxigenados (AGHO)

30 de mayo de 2022

Entre los cuidados de la piel que han demostrado eficacia en la prevención de las úlceras por presión, encontramos los ácidos grasos hiperoxigenados. Estos se aplican sobre la piel intacta en zonas de riesgo.

Los ácidos grasos hiperoxigenados están compuestos por ácidos grasos esenciales a los que se ha sometido un proceso de hiperoxigenación. La hiperoxigenación de los ácidos grasos esenciales facilita la actuación de antirradicales libres en el proceso de estrés oxidativo de las células con hiperemia reactiva.

Los ácidos grasos hiperoxigenados incrementan la concentración de mediadores del proceso inflamatorio como el óxido nítrico y las prostaglandinas. Al combinarse el efecto de estos mediadores sobre el estrato córneo y el incremento de la renovación de los queratinocitos, se contrarresta el efecto de la presión mantenida y las fuerzas de fricción.

Pueden utilizarse también en el cuidado de la piel de personas con alteraciones vasculares de miembros inferiores, en el pie diabético y en el cuidado de la piel perilesional. En el caso de las úlceras vasculares de componente venoso, la aplicación de una emulsión de ácidos grasos hiperoxigenados reduce el eritema y el eczema, mejorando la hiperqueratosis perilesional y alivia el prurito.

Composición de los ácidos grasos hiperoxigenados

La composición común son ácidos grasos esenciales sometidos a hiperoxigenación, entre ellos encontramos: ácido oleico, ácido linoléico, áicdo linolénico, ácido palmítico, ácido esteárico, ácido palmitoleico, ácido araquidónico y ácido eicosoneico.

Según el laboratorio, se utilizan unos u otros componentes como pueden ser aloe vera, centella asiática, equisetum arvense, hyperycum perforatum, tocoferol o fitoesteroles.

Indicaciones de los ácidos grasos hiperoxigenados

Están indicados en la prevención de úlceras por presión y en el tratamiento de úlceras por presión de categoría 1.

Propiedades de los ácidos grasos hiperoxigenados

  • Aumentan la microcirculación sanguínea, disminuyendo el riesgo de isquemia.
  • Potencian la cohesión celular de la epidermis.
  • Revierten el eritema no blanqueante causado por anoxia de los tejidos sometidos a presión.
  • Impulsan la renovación celular epidérmica reparando la troficidad cutánea.
  • Mejoran el estado de hidratación de la piel frente a los agentes causales de úlceras por presión.
  • Protegen contra la fricción al aumentar la resistencia de la piel al rozamiento.
  • Disminuyen el efecto de los radicales libres.

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