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Tuberculosis pulmonar: tipos, síntomas, tratamiento.

28 de junio de 2021

La tuberculosis es una infección crónica producida fundamentalmente por Mycobactericum tuberculosis, bacilo ácido-alcohol, aerobio, no esporulado y productor de toxinas. La transmisión de la infección se produce por vía inhalatoria, aunque también por vía digestiva y cutánea.

La diseminación se produce mediante partículas de aerosol que se producen al hablar, al toser o estornudar, por lo que la principal vía de entrada del bacilo tuberculoso es la pulmonar.

El germen llega a los alveolos de los lóbulos inferiores, donde presenta una replicación lenta de unos 14-20 días. A la vez, el bacilo puede diseminarse mediante los vasos linfáticos hacia los ganglios regionales, produciéndose adenopatía hiliar.  Esto produce el complejo primario de Ghan que cursa con neumonitis, linfangitis y adenitis.

Tras el drenaje linfático, el germen llega a la sangre, continuando su diseminación. Si la respuesta inmunitaria celular es eficaz, se podrá curar y sino, puede progresar localmente al resto de órganos. La curación de la lesión primaria se resuelve con fibrosis y calcificación.

El primer contagio con afectación pulmonar se conoce como tuberculosis pulmonar primaria o primoinfección tuberculosa, con síntomas leves y muchas veces inadvertidos.

Por otro lado, la tuberculosis posprimaria o secundaria, es la reactivación endógena de una infección tuberculosa latente. Suele localizarse en campos superiores pulmonares.

Los bacilos latentes pueden persistir años y la reactivación de la tuberculosis puede ocurrir si los mecanismos de defensa se alteran.

Signos y síntomas de tuberculosis

En el caso de la tuberculosis primaria, las manifestaciones suelen ser leves y pasan inadvertidas. En otras ocasiones, cursa con un discreto síndrome tóxico y febricular. En general, la infección queda restringida en el pulmón en forma de neumonía o pleuritis tuberculosa.

La neumonitis tuberculosa presenta una clínica insidiosa, febrícula, malestar general, sudoración nocturna, perdida de peso, tos persistente y expectoración. Es muy contagiosa y requiere aislamiento de dos semanas.

La pleuritis tuberculosa ocasiona un cuadro de derrame pleural, de comienzo brusco y habitualmente es un exudado de predominio linfocitario.

En cuanto a la tuberculosis posprimaria, la propagación desde los pulmones puede ser por diseminación linfática, hematógena o broncógena. El cuadro clínico es variable, suele existir un síndrome tóxico, síndrome febril, dolor torácico y tos, que puede ser seca o con expectoración, con esputos hemoptoicos y hemoptisis franca a veces.

Puede producirse tuberculosis extrapulmonar en las siguientes localizaciones:

  • Meningitis tuberculosa: se produce por diseminación hematógena. Algunas personas desarrollar tuberculomas. El LCR presenta linfocitosis, aumento de proteínas y glucosa baja.
  • Tuberculosis cutánea
  • Tuberculosis miliar: diseminación masiva de la tuberculosis por los diferentes órganos. Tiene lugar en pacientes con alteraciones graves del sistema inmune.
  • Tuberculosis genitourinaria: se produce por diseminación hematógena y es la localización extrapulmonar más frecuente.
  • Adenitis tuberculosa: la tuberculosis ganglionar consiste en la aparición de ganglios, generalmente de la región cervical o también adenopatías generalizadas. Frecuente en pacientes con VIH.
  • Serositis: pericarditis, peritonitis.
  • Tuberculosis osteoarticular: La localización en la columna vertebral se denomina enfermedad de Pott o espondilitis tuberculosa.
  • Tuberculosis intestinal: su diseminación puede ser hematógena o por ingesta de leche contaminada por M.bovis.

Diagnóstico de tuberculosis

Para diagnosticar la tuberculosis es necesario:

  • exploración física
  • radiografía de tórax
  • prueba de la tuberculina (DPP)
  • aislamiento del bacilo: cultivo de esputo de tres muestras a primera hora de la mañana durante tres días consecutivos.

El principal sistema defensivo contra la micobacteria tuberculosa es la inmunidad celular, que se detecta mediante la prueba de reactividad cutánea a la tuberculina, que se realiza mediante la intradermorreacción de Mantoux. Consiste en la inoculación intradérmica de la proteína purificada del bacilo tuberculoso. Se inyectan 5 U de tuberculina (0.1ml) y se hace la lectura 48-72h después.

Para la valoración se mide el diámetro de la induración. Se consideran positivos aquellos que presentan una induración igual o mayor de 5 mm. Si la persona había sido vacunada con BCG será positivo si es mayor de 15 mm de induración.

Prevención de la tuberculosis

  • Aislamiento del paciente
  • Quimioprofilaxis: se administra de forma preventiva un agente antibacilar, principalmente la isoniazida. La quimioprofilaxis primaria está indicada a personas no infectadas expuestas al contagio y se mantiene dos meses, momento en que se repite la prueba de la tuberculina y si es negativa se retira el tratamiento. La quimioprofilaxis secundaria está destinada a infectados, pero no enfermos, para evitar que enfermen. Dura seis meses.
  • Vacuna antituberculosa: actualmente desaconsejada porque la eficacia no está clara.

Tratamiento de la tuberculosis

La monoterapia no es efectiva, por lo que se utilizan combinaciones de fármacos para conseguir la eliminación de todos los bacilos y evitar la creación de formas resistentes.

  • Tratamiento de seis meses: isoniazida, rifampicina y pirazinamida durante dos meses, después isoniazida y rifampicina cuatro meses más.
  • En paciente VIH: se seguirá el mismo tratamiento los dos primeros meses y se seguirá con isoniazida y rifampicina siete meses más hasta completar nueve meses.

 

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