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Seremos enfermeros

Valoración del paciente con anoxia cerebral

18 de mayo de 2021

La valoración del paciente con anoxia cerebral es el primer punto en el proceso de atención de enfermería y constituye la base para el diagnóstico de enfermería, para cubrir las necesidades básicas perdidas y llevarlo hacia la independencia en la realización de las actividades de la vida diaria.

Respiración y circulación

En los pacientes que han tenido anoxia cerebral debemos valorar el intercambio gaseoso para mantener los niveles adecuados de oxígeno y dióxido de carbono. Para ello valoraremos:

  • Patrón respiratorio
  • Conocimientos y capacidades de la persona sobre cómo respirar bien
  • Aspectos ambientales con influencia en la respiración

Los patrones respiratorios pueden ayudar a localizar la zona de la lesión y sospechar la etiología.

Debemos tener en cuenta frecuencia respiratoria, ruidos respiratorios, síntomas respiratorios, edema, disnea, cianosis, ortopnea, tos, amplitud respiratoria, ventilación aérea, tiraje intercostal, traqueotomía y secreciones bronquiales.

Patrones respiratorios que pueden presentarse en la anoxia cerebral

  • Apnea de post-hiperventilación: cuando se sospecha que puede existir un trastorno de alerta. Puede considerarse signo precoz de afectación de la consciencia.
  • Respiración de Cheyne-Stokes: se caraceriza por que, después de apneas de 20 a 30 segundos, la amplitud de la respiración va aumentando progresivamente hasta llegar al máximo, y disminuye hasta llegar a un nuevo periodo de apnea.
  • Hiperventilación neurógena central: aumento de la frecuencia respiratoria en respuesta fisiológica a acidosis metabólica, hipoxemia, aspiración, edema pulmonar.
  • Respiración apnéustica: respiración profunda con pausas, tanto inspiratorias como espiratorias. Se observa en lesiones de puente medio y bajo, también en hipoxia.
  • Respiración atáxica: patrón respiratorio irregular en frecuencia y profundidad. Indicador de mal pronóstico. Se observa en lesiones graves del sistema nervioso central.

La valoración de los signos vitales en pacientes con anoxia cerebral consta de:

  1. Monitorización de la presión sanguínea
  2. Observación de la frecuencia y los ritmos cardíacos.

Será importante la detección y valoración de:

  • Hipertensión arterial: la hipertensión conlleva una alta mortalidad en pacientes con diversas patologías encefalocraneanas.
  • Hipotensión arterial: tanto la hipotensión prehospitalaria como la intrahospitalaria han demostrado tener efectos letales en el pronóstico de la patología anóxica. El nivel mínimo de presión arterial media aceptado es de 90 mmHg.
  • Bradicardia: si el ritmo cardiaco es inferior a 40 lpm puede originar síncope debido a crisis anóxica y producir una pérdida total o parcial del nivel de consciencia.
  • Extrasístoles ventriculares: si la anoxia cerebral se prolonga más de 15 segundos, se produce un síncope convulsivo con espasmo tónico.

Alimentación e hidratación

En los pacientes que han sufrido anoxia cerebral debemos valorar la idoneidad de la nutrición y la hidratación, teniendo en cuenta:

  • hábitos alimentarios
  • medidas antropométricas
  • aspectos psicológicos de la alimentación

Para ello utilizaremos los siguientes criterios de valoración: peso, ingesta de líquidos, índice de masa corporal, problemas para masticar, sonda nasogástrica, disfagia, dependencia para alimentarse, estado nutricional, náuseas y estado de hidratación.

Eliminación de los productos de desecho

Debemos conocer la efectividad de la función excretora del paciente que ha sufrido anoxia cerebral. Para ello valoraremos:

  • Patrón de eliminación fecal
  • Patrón de eliminación urinaria
  • Patrón de eliminación a través de la piel

Determinaremos: número de deposiciones a la semana, distensión abdominal, sangre en heces, incontinencia fecal, sistemas de ayuda de eliminación intestinal, micciones al día, incontinencia urinaria, disuria, poliuria, polaquiuria, oliguria, retención urinaria, sistemas de ayuda en la eliminación urinaria, uso de absorbentes, colector de orina, sondaje vesical, problemas de eliminación cutánea, infección urinaria.

Moverse y mantener una postura adecuada

Los pacientes con alguna patología causada por la anoxia cerebral suelen tener alteraciones de la movilidad, la cual determina en gran medida la independencia de las personas para las actividades de la vida diaria.

Debemos conocer las características de la actividad y el ejercicio habitual de los pacientes. Valoraremos:

  • Actividades de la vida diaria
  • Actividad física
  • Limitaciones corporales

Determinaremos: prueba de “levántese y ande” (que permite valorar la movilidad, el equilibrio y el riesgo de caídas), sedentarismo, problemas de salud limitantes, ejercicio físico, hipotonía muscular, incapacidad para la actividad habitual, deficiencias motoras, índice de Barthel, índice de Katz, inmovilización, encamamiento, parálisis, problemas de coordinación, silla de ruedas y deterioro neuromuscular.

Sueño y descanso

La somnolencia constituye un grado mayor de obnubilación, lo que dificulta las actividades de la vida diaria.

La enfermera debe conocer la efectividad del sueño y el reposo habitual del paciente. Valorar:

  • hábitos de sueño y reposo
  • problemas para conciliar el sueño
  • dificultades para el reposo

Para ello, analizaremos: sueño y descanso, horas de descanso al día, siestas, presencia de ronquidos, problemas para conciliar el sueño, si el paciente utiliza ayuda para dormir, insomnio, somnolencia, medicamentos para descansar y falta de descanso.

Vestirse y desvestirse

En este tipo de pacientes, debido a su grado de invalidez o incapacidad, debemos considerar una necesidad rehabilitadora y de independencia, por lo que es importante conocer la idoneidad del tipo y la calidad de ropa utilizada.

Valoraremos:

  • capacidad física para vestirse
  • elección personal de prendas

Tendremos en cuenta: si la ropa es adecuada y el grado de dependencia del paciente para vestirse.

Termoregulación

Valoraremos:

  • temperatura corporal
  • condiciones ambientales

Criterios de valoración: calor al tacto, temperatura corporal, temperatura ambiental.

Mantenimiento de la higiene personal

Valoraremos:

  • hábitos higienicos: frecuencia, medios utilizados…
  • capacidad física para la higiene

Criterios de valoración: higiene personal, caries, sensibilidad de la piel, alteración de la piel, frialdad de la piel, hidratación, úlceras, olor corporal, dependencia para bañarse, signos de traumatismo e imagen corporal.

Evitar los peligros del entorno

Deberemos conocer las habilidades y los conocimientos del paciente sobre la prevención de accidentes, caídas, quemaduras, etc, mediante la valoración de:

  • conocimientos sobre medidas de prevención
  • desarrollo de medidas de prevención
  • ejecución de actuaciones de riesgo

Utilizaremos los siguientes criterios de valoración: caídas, problemas de salud, nivel de cuidados del problema de salud, tratamiento farmacológico, existencia de hábitos tóxicos, dolor, problemas de equilibrio, nivel de conciencia, test de Pfeiffer, test Minimental, test de Denver, mal estado físico y estimulación ambiental excesiva.

Comunicarse

Para estos pacientes es fundamental expresar sus pensamientos, sentimientos y emociones, interaccionando con las personas. Debemos promover le bienestar del paciente, fomentando las relaciones y la aceptación de la patología. Valoraremos:

  • relaciones familiares y de pareja
  • equilibrio entre soledad e interacción social
  • estado de los órganos de los sentidos

Criterios de valoración: percepción de la salud, test de Barbel, dependencia, problemas con el lenguaje, irritabilidad, afasia, disartia, conducta indecisa, patrón de voz, deterioro de la atención, problemas en las relaciones sociales, conflicto familiar, problemas en la adaptación a los cambios.

Creencias y valores

Deberemos conocer los hábitos del paciente en cuanto a creencias, valores y cultura.

Valorar:

  • sentido de su vida
  • actitud ante la muerte
  • conflicto con los valores o creencias

Criterios de valoración: actitud ante su enfermedad, carencias afectivas, angustia, ansiedad, depresión, sentimientos negativos sobre su cuerpo, miedo al rechazo de los demás, problemas con su imagen corporal, satisfacción con su vida, planes de futuro, ideas importantes, creencias religiosas, costumbres culturales, terapias para la salud, actitud ante el sufrimiento o el dolor y preocupación por la enfermedad.

Trabajar y sentirse realizado

La inactividad suele ser sinónimo de inutilidad, aquí radica la importancia de que estos pacientes se sientan realizados y satisfechos realizando un trabajo adecuado a sus necesidades.

Valorar:

  • autoestima y autoimagen del paciente
  • posición de la persona dentro de su grupo
  • rol laboral que desempeña
  • problemas o conflictos laborales

Criterios de valoración: condición de trabajador o desempleado, incapacidad, recursos económicos adecuados y utilización de los recursos comunitarios.

Participar en actividades recreativas

Valoraremos:

  • tipo de actividades recreativas
  • tiempo dedicado a estas actividades

Criterios de valoración: días a la semana de deporte, actividades de ocio, incapacidad de ocio habitual, aburrimiento y días a la semana de ocio.

Aprender, descubrir y satisfacer la curiosidad

Valoraremos:

  • conocimientos de la persona
  • capacidades de la persona
  • limitaciones de aprendizaje

Criterios de valoración: si puede leer, si puede escribir, dificultad para aprender, problemas de comprensión, falta de conocimientos, habilidades adecuadas.

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